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Agu
completarla y ordenarla. He aquí la de las que han lle-gado a mi noticia:
1) Colección de Estudios para Guitarra, Madrid, Fuen-tenebro 1820. Un cuaderno de 14 y 34 páginas.
2) Tres Rondós brillantes, dedicados a F. Fossa, Ma-drid (¿?) 1882.
3) Escuela de Guitarra, Madrid, Fuentenebro 1825.
Hay edición de París, Massede, s. a., traducción de la
anterior.
En las apuntaciones biográficas que Soriano Fuertes pu-blica en la Gaceta Musical Barcelonesa, dice que Aguadodió a luz otra obra en Barcelona el año 1820.
4) Nouveau Methodo pour Guitarre, París, Richault,1827.
Es una traducción francesa de la edición española dela Escuela de Guitarra publicada el año 1825.
Aguado fijó su residencia en París a fines del año 1826y de aquella época datan algunas piezas publicadas connúmeros de orden de ob. que no aparecen en las. anterio-res ni en las posteriores. Son éstas:
5) Doce valses, ob. 1. a , París (¿?) y Maguncia Schott,s. a.
6) Cuatro piezas de estudio, ob. 2. a , París, Meissonier,ídem.
7) Tres Rondos brillantes, id, id. ¿Son los mismos dela edición de 1822?
8) Ocho piezas pequeñas, ob. 3. a , París, Meissonier, id.
9) Seis piezas pequeñas, id, id.
10) Nuevo Método para Guitarra (3. a edición), Ma-drid, Benito Campo, 1827.
11) Apéndice (a la 3," edición) del Nuevo Método,Madrid, (¿Benito Campo?) 1849.
La malhadada e indocta supresión de fechas, que es dedeplorar en todas las obras musicales modernas publica-das por medio del grabado, gracias a la costumbre indoctaintroducida por la mayor parte de los editores de música,hace más difícil la clasificación bibliográfica de las obrasmusicales modernas que no de las antiguas. En este casose hallan las siguientes composiciones de Aguado que agru-po a tientas:
12) Colección de Andantes, Valses y Minuetos, Ma-drid, ¿...? (Contiene 10 Andantes, 45 Valses y 6 Mi-nuetos).
13) Colección de Contradanzas, Minuetos y Valses, Ma-drid, (¿...?) Cuaderno primero y segundo.
14) Minueto afandangado.
15) Variaciones brillantes.
16) Fandango con variaciones.
17) Contradanzas fáciles.
18) Gran solo de Sor, refundido por Aguado para unode sus discípulos. A. Campo, Editor (?) (Obra postuma).
19) Variaciones escritas expresamente, para su discí-pulo A. Campo. (Obra postuma).
En algunas ediciones de estas obras (las primitivas sinduda), aparece esta indicación: “Todas estas obras sevenden únicamente en la Guitarrería de Don Benito Cam-po, Calle de Cádiz (antes de Majaderitos), N.° 16.
Aguado escribió otras obras que regalaba con prodiga-lidad a sus discípulos y amigos. ¿Cuidaron éstos de darlastodas a la estampa? No he podido averiguardo”.
Hasta aquí ha escrito Felipe Pedrell, tomando comoguía a Soriano Fuertes, en su obra “Historia de la Música“Española”, año 1859, t. IV, págs. 212-13, a los que acu-dieron biógrafos posteriores, como José Parada y Barreto,en su “Diccionario Técnico, Histórico y Biográfico”, año1868, pág. 10, y Baltasar Saldoni, en su gran “Dicciona-rio Biográfico...”, año 1880, t. II, págs. 251-54, obrasque tenemos a la vista y que mayormente no aportan nin-
gún otro dato interesante sobre Aguado, salvo el apartede Saldoni que ya incluimos en su lugar.
Por estimarlo de sumo valor histórico y documental, co-piamos el “Prólogo” que nos da Aguado en su Método“Escuela de Guitarra” impreso el año 1820 en París yescrito en texto castellano:
“PROLOGO.—Hace más de doscientos setenta años quela guitarra (antes vihuela) está reconocida como instru-mento capaz de armonía. En todo este tiempo, ha habidosin duda buenos tocadores que prendados de la dulzurade sus voces y del buen efecto de la combinación de sussonidos, se aficionaron a ella; pero ciertamente no acer-taron a escribir con exactitud lo mismo que tocaban. Bue-na prueba de esto son las composiciones que tenemos deLaporta, Arizpacochaga, Abreu, mi maestro el llamadoP. Basilio (Don Miguel García, Monje Basilio), y otros:por ellas se conoce que sus autores llegaron a ejecutarmucho, y aun a conocer en parte el genio de este instru-mento, pero que no fueron tan felices en manifestar en elpapel lo que practicaban con sus manos. De poco tiempoa esta parte, el género de música y el modo de escribirlahan variado, y poco a poco se ha llegado a sentar enel papel lo mismo que se ejecuta (esto es, los sonidos ex-presados con su justo valor). Don Federico Moretti fuéel primero que empezó a escribir la música de guitarra demanera que se distinguiesen dos partes, una de canto yotra de acompañamiento. Vino después Don FernandoSor, y en sus composiciones nos descubrió el secreto dehacer que la guitarra fuese al mismo tiempo instrumentoarmónico y melodioso. Yo no me considero capaz de dara entender el mérito de este genio; sólo diré que, ademásdel buen gusto que caracteriza a su música, está compues-ta y escrita de manera que, bien ejecutada, satisface tantoal inteligente que oye, como al que la toca; a aquél conlas bellezas de la composición, y a éste no dejándoleque desear en cuanto al modo de ejecutarla. Pero por lomismo que esta música es tan buena, y tan nuevo el modode tocarla como corresponde, se hacía necesario un mé-todo que la explicase. No sé si dicho Sor le habrá es-crito (por lo menos su publicación no ha llegado a minoticia); si esto se efectuase, nada más necesitaríamos losaficionados. Su falta me movió a escribir en el año 1819una Colección de estudios, cuya edición se ha concluidohace algún tiempo; pero al publicarlas no tuve presenteque vería dificultosa la inteligencia de los mismos en ra-zón de carecer de un método elemental. Hacíase, pues,necesaria una obra que insinuase un camino para la inte-ligencia de la música moderna de la guitarra, y que almismo tiempo diese razón de ella. Desde luego conoci ladificultad de tamaña empresa; pero animado de la pasiónque tengo a este hermoso instrumento, y creyendo no de-bía defraudar a los aficionados de las observaciones quemediante una larga y cuidadosa práctica he reunido acercade su manejo, me determiné a formar esta Escuela. Acasohabré emprendido un plan demasiado vasto, aunque a mientender, nada hay ocioso en él; pero tal vez estaré equi-vocado, y por lo mismo espero que los inteligentes disi-mularán los defectos que pueda haber cometido en sudesempeño. Atendiendo a que una gran parte de los quese dedican a la guitarra son meros aficionados que noquieren o no pueden gastar su tiempo en aprender el.Solfeo, he concebido la idea de poderles proporcionar enla guitarra misma este conocimiento tan necesario, puestoque es instrumento de puntos hechos* Explico, pues, losprincipios de la Música haciendo una aplicación rigurosade ellos a la guitarra, cuyos principios juntamente con lasreglas relativas al manejo y a ciertas particularidades delinstrumento, forman la primera parte o la teórico-práctica;