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Diccionario biográfico-bibliográfico-histórico-crítico de guitarras (instrumentos afines), guitarristas (profesores, compositores, concertistas, lahudistas-amateurs) [y] guitarreros (luthiers) : danzas y cantos : terminología / Domingo Prat
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Tor

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plantilla disminuye en esos mismos países considerable-mente, arraigándose cada vez más la Torres en el campo dela construcción.

Para demostrar que todo su secreto reside, como hemosdicho, en la tapa armónica, Torres construyó una gui-tarra de cartón, a excepción claro, de la plantilla, que erade pinabete. Esta guitarra tiene un sonido extraordinario,aunque un poco hueco, ablandado y grave, como lo pudocomprobar el autor de este Diccionario, pulsándola encasa de Tárrega.

Cuenta el Padre Juan Martínez Sirvent, en una de suscartas, que estando en una reunión con Torres y otrospersonajes, el Padre Garzón le pidió que antes de bajara la tumba revelase el secreto de sus guitarras, y contestóel maestro: "Padre: siento mucho que un hombre comoVd. sea también víctima de esa especie que corre entregente ignorante, pues es imposible que yo legue a la pos-teridad el secreto; éste irá a la tumba con mis restos,puesto que consiste en el tacto de las yemas de los dedospulgar e índice, que le comunican a mi inteligencia si latapa está o no bien labrada para responder al genio delconstructor y a la sonoridad del instrumento.

El escritor y crítico Paulino Masip, publicó en la re-vista españolaEstampa, del l.° de Enero de 1929, unjuicio sobre Antonio Torres, en el que sostenía, como tam-bién lo hacemos nosotros, que la nueva guitarra de con-cierto nació en sus manos, y que rompiendo tradicionescreó nuevos planos, dotando a este instrumento de sono-ridades y matices insospechados. Por cierto y para ilus-trar al lector, si deseare consultar, decimos que este juiciova incluido entre algunas notas sobre varios guitarristasy otra con una fotografía de. un grupo de alumnos denuestra Academia de Buenos Aires.

Antonio Torres, cansado ya de hacer la vida de guita-rrero con pocos dineros de recompensa, sale de Sevilla,tornando a Almería en 1870, estableciéndose con tiendade loza y cristal, en la calle Real N.° 23.

Sus últimos tiempos lo ha pasado en su casa de Ca-ñada, construyendo, aunque no con tanta actividad, gui-tarras por encargo de algunos amigos y vecinos de supueblo.

Por su taller, han desfilado artistas de renombre comolos Arcas, Tárrega, Paco Lucena, y componentes de sex-tetos de instrumentos de cuerdas del reino de Valencia.Con mucha insistencia se ha asegurado que Torres fuéquien usó primero el clavijero mecánico; pero nos permi-tiremos ponerlo en duda, ya que conocemos y pulsamosuna guitarra construida en Londres por Luis Panormo, sue-gro del guitarrista T. Huerta, que perteneció al Dr. Fer-nando Cruz Cordero, y fué adquirida en el año 1851.

Otra innovación atribuida al gran maestro Torres, esla del tornavoz; pero como de la anterior, dudamos de suveracidad, pues quien fuera su enseñante en el arte debien construir guitarras, Don José Pernas, tiene algunascon tornavoz.

Vemos, pues, que en muy poco tiempo, como dice elcitado Paulino Masip, se ha pasado de la guitarra de cajaestrecha, dura de sonido, limitada y estridente, a la am-plia, pastosa, suave y extensa que creó Torres.

Ahora bien; muchos son los poseedores de ejemplaresde este luthier, que aseguran ser los dueños de la cé-lebre "leona: Giménez Manjón, que tocaba con 11 cuer-das el instrumento, llamaba a este su "leona; un comer-ciante dió a vender la suya, y la denominó del mismo mo-do; nosotros diremos que la verdadera "leona, la Leona

con mayúscula, es la que posee Mario Palmés en Barce-lona, guitarra que hemos tañido unas cuantas veces ynos autoriza a hablar: este modelo fué expuesto junto aotros de Simplicio, en una vitrina del Certamen de Bar-celona (1929-30) y valuada en 125.000 pesetas. Las de-más Torres, serán, no leonas, sino cachorros, y lo que esmás triste, pero necesario decirlo, algunas "cacharros.

Esta evidente diferencia en los frutos del guitarrerode Almería, tiene su explicación. Nadie dudará lo pocoque se pagaban los buenos ejemplares y la menos deman-da que tenían, de manera que el constructor hacía guita-rras para el panadero, que era aficionado al canto fla-menco y le gustaba "rascar, o para los vecinos menganoy perengano que también sabían echar sus coplas, y claro,el maestro que surtía guitarras en pocos días y por pocomás de media docena de pesetas, facilitaba salida de sutaller y con su correspondiente etiqueta, una "Torres, queno dejaba de ser lo que denominamoscacharro".

Por último, diremos que este gran artista era poeta, mú-sico y compositor, y que tocaba la cítara, su instrumentofavorito, que también fabricaba, según algunas personasque lo trataron.

POSEEDORES DE GUITARRASTORRES.

El concertista y compositor Giménez Manjón, poseyódos modelos de once cuerdas; uno actualmente en poderde la viuda, que reside en Toledo, España; otro en manosde la profesora Gachitegui, de Buenos Aires; José Rojo,guitarrista, actualmente radicado en Nerja, Málaga, es due-ño de un ejemplar de once cuerdas. El guitarrista sevi-llano Juan Valler, que en 1878 se radicó en Buenos Aires,obsequió su guitarra Torres al amateur argentino Dr. Ni-canor Albarellos. Otra poseyó el Dr. Martín Ruiz Mo-reno, fallecido el año 1919, adquirida en Sevilla por in-termedio del pintor y guitarrista Bernardo Troncoso; poreste mismo intermedio ,el por tres veces ministro argen-tino Dr. Wenceslao Escalante, adquirió dos ejemplares,que actualmente están en poder de su señora hija SaraE. de Maura. El señor José Isnardi, distinguido amateur,tuvo una Torres, en Buenos Aires, que le fué substraídade su domicilio, en la localidad de Florida, el año 1910.Srta. M. Elena Costa Dolí, de Buenos Aires, tiene un her-moso ejemplar adquirido en París en 1909. Sra. MaríaE. Monti Luro de Crespo, de Buenos Aires, posee unaexcelente Torres, sin tornavoz, y construida en 1884. Fe-derico Cano, dos, adquirida una por E. Pujol, la otraen poder de los familiares de Cano. León Farré, falleci-do en Enero de 1932, poseyó dos, que han pasado a poderde Alfredo Opisso; una de ellas restaurada y modificadaen los aros, por ser éstos en su origen, estrechos, o seapara ejecutar el género flamenco, colocándole los aros co-munes del formato de concierto, el guitarrero EnriqueGarcía. Miguel Llobet es poseedor de dos excelentes ejem-plares; uno de ellos le acompaña en su vida artística.Hacemos notar que estas guitarras fueron adquiridas aprecio irrisorio. Enrique Crehuet, cuatro ejemplares res-taurados en Barcelona por Simplicio y Fleta. Mario Pal-més, posee en Barcelona dos ejemplares, y repetimos quesin duda alguna, tiene la guitarra cumbre, que anterior-mente perteneció al abogado y guitarrista amateur Fran-cisco de Paz. El pintor Roberto Romange, argentino, ra-dicado en París, posee dos guitarras, una de formato chi-co, estrecha, tipo flamenco, sencilla en todo concepto,adquirida en París el año 1910, se desprendió de ella elguitarrista español Agustín Andrés; la otra es una bellaobra de arte por su valor intrínseco y su trabajo de mo-zaicos y fileterías. Magdalena Cottín, de París, hermana