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liorario de estrellas fugaces se verifica (le las 2 á las 3de la madrugada.
Apuntados los anteriores datos, es la oportmfdadde, entrar á ocuparnos de un carácter enteramente nuevo,,que asume la estrella, fugaz cuando, al parecer, penetra,profundamente en nuestra atmósfera, adquiere dimensio-nes notables, hace algunas veces explosión antes deapagarse y lanza á la superficie del suelo fragmentos deuna roca particular. A esta clase de estrellas fugacesse da el nombre de bólidos ; y á las piedras que lanzan,el de aerolitos.
Tan especiales son estas circunstancias, que muchos,aunque sin razón alguna, han querido considerar fenóme-nos distintos el de los bólidos y el de las estrellas fu-gaces.
El rastro que dejan los bólidos, primero de ((hispasy luego como de blanca nube, permanece visible, algunavez hasta por una hora entera. Primero es rectilíneo,luego se hace sinuoso, y llega también á formar unarco hasta de ISO grados.
Berzeliusy otros químicos han analizado estas piedrasy encontrado en ellas los mismos elementos que son co-munes en la superficie de nuestro planeta. En muchasde éllas abunda el hierro y el níquel, mezclados á co-balto, manganeso, cromo, cobre, arsénico, estaño, potasa,sosa, azufre, fósforo ó carbón : en otras falta el hierro.
Considerando de idéntico origen las estrellas fugacessuperiores y los bólidos, porque no hay razón algunapara considerarlos distintos, se tropieza ya, en ellos conla primera dificultad para aceptar el origen cometario.
“Ahora bien, dice Ilumboldt, cualquiera que seasu origen, estas masas presentan en general un carác-ter común que es imposible desconocer, cualesquiera quesean el tiempo y el lugar de su caída: son siempre lasmismas las formas exteriores y las propiedades físicasde la corteza, é iguales los modos de agregación quími-ca de sus elementos. Tan sorprendente paridad de aspec-to y de constitución, no ha escapado á los observado-res; pero cuando se la examina individualmente encuén-