PRELUDIO
Y
VARIACIONES SOBRE EL MISMO TEMA
PRELUDIO. —La condición de esta ob a la exime de toda presentación; ella no tie-ne nada de literaria, porque no fué concebida con esta finalidad; sin embargo, es ne-cesario que el lector, antes de introducirse en la maraña de sus páginas, sepa por estePreludio con variaciones sobre el mismo tema, que no sólo es una obra de consulta,ya que lo anunciamos también como crítho, lo que ha originado que igualmente seahistórico, aún sin esta pretensión, pues la historia de la guitarra la encontrará el lectora través de algunos autores. Esta obra recogió el esfuerzo de toda mi vida dedicadapor entero a la guitarra; los sacrificios grandes que demandó, visitas a distintos
países y bibliotecas, paréntesis largos y periódicos en mis actividades didácticas,los hice con entusiasmo y con la fe de que mi obra dará frutos, dentro de
la carencia \q^§i total ^der -una información guitarrística, en momentos y países en queel instrumento ha llegado a^imponerse como el más fiel intérprete de la emoción huma-na. Muchos fueron los autores consultados, y los archivos particulares de obras didác-ticas, de bibliografía de la guitarra y de literatura musical a que acudí, para poder
levantar en más de diez años de especial dedicación, las tres columnas y ornamentos
que sostienen esta obra: Guitarras, Guitarristas y Guitarreros; Danzas, Cantos y Ter-minología.
En la sección dedicada a las “Guitarras”, doy cabida a todos los instrumentos quegenéricamente denomino con este nombre, ya sea por ser progénie o prole de la granguitarra actual. En la parte biográfica y crítica, es decir, en “Guitarristas”, incluyolos concertistas, compositores, profesores y amateurs, sin olvidarme de algunos nom-bres como ejemplo, de “Tocaores” andaluces, payadores ríoplatenses y guitarristas ge-nuinamente populares, que son, a su manera, una continuidad de los antiguos trovado-res de los reinos europeos. A este respecto, y para que mi intención sea comprendidaen su verdadera finalidad, en los nombres de Ezeiza Gabino y de Gardel Carlos, in-cluyo: en el primero, el precioso trabajo del escritor catalán Francisco Pi y Suñer, ti-tulado “El Payador”, y en el segundo, el que firma el prestigioso literato argentinoErnesto Mario Barreda, “El Cantor”; ambos servirán como justificativo de estas in-clusiones, ahorrándome extenderme en este asunto, al que doy sin embargo toda laimportancia que merece.
Sus nombres los englobo en unos pocos, de acuerdo al país y género que cultivan,y podrá encontrarlos el lector, consultando: Echezarreta Ramón, Magalhaes María,Carneiro Mathias, Paco Fandango, Actores...; Artistas Cinematográficos, y por últi-mo Mulcahy de Hammond Inés María, doi de registro el nombre de varios destacadosamateurs argentinos. Algunos de éstos y otros, van individualmente, porque su actua-ción con la guitarra les ha dado un renon bre tal, que destacan poderosamente dentrodel ambiente de los cultivadores del instrumento.