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ABALOS GOMEZ, Arnaldo.—Distinguido ejecutante argen-tino de guitarra. Nació en Luján, Prov. de Buenos Aires, el13 de Diciembre de 1914. Empezó sus estudios de guitarracon el notable profesor Luis F. Benítez (ver), realizandoprogresos tan sorprendentes que tuvo que dedicarle espe-cial atención, fruto de la cual, fué presentado por su pro-fesor, en concierto, que se realizó el 12 de Febrero de 1931en el salón de actos del H. de Rosas de la ciudad desu nacimiento. El pirograma de dicho acto, nos dice lasno vulgares cualidades de este novel instrumentista, cons-tando sus partes con un total de quince obras de buenafactura y originales para guitarra, de los autores Coste,Viñas, Morales, Sinópoli, Allende, Tárrega, etc., obras quefueron vertidas en su totalidad y dichas con maestría,siendo de esperar en un futuro próximo, una verdaderarealidad en este arte que tan eficazmente sabe infiltrar, endosis oportunas, su distinguido maestro Luis F. Benítez.
ABBATESA, Juan Bautista.—Autor del siglo XVII, que pu-blicó un tratado en Milán, titulado ‘‘Ghirlanda di variifiori, overo intavolatura di ghitarra spagnola”, 1635; ade-más, con títulos parecidos, se le editaron dos obras enVenecia, 1627, y en Lucca, 1625. Cítanlo con encomioautores como Fétis, Morphy y Eitner.
ABBELO, Julio César.—Roberto Eitner, en su Diccionario,cita a Julio César Abbelo, laudista en la corte de Mantua.Falleció alrededor de 1610.
ABELTCHAUSER, J. G.—Compositor alemán. El “Diario.General de Música” de Leipzig, (Allgemeine MusikalischeZeitung) en el año 15 de su publicación, cita 24 valsespara guitarra y flauta, de este autor, todos ellos muyinteresantes.
ABEN, Jot. —Trovador guitarrista árabe-valenciano. Son degran valor todas las tradiciones que, además de ser vero-símiles, coinciden con hechos y fechas históricas de indu-dable autenticidad. En ese concepto acogemos la del can-tor de Aben-Jot.
Es fama que allá por los años de 1169, un moro va-lenciano, poeta y músico, tan pobre de caudales comorico de fantasías, compuso una canción de carácter po-pular, de inspiración tan ingenua y de cadencias tan asi-milables, que pronto logró gran aceptación, llegando aser el elemento obligado en todas las zambras, a pesar delas severas censuras de los muslines encargados de velarpor la pureza de las costumbres.
Las exigencias reiteradas de estos santones y las intri-gas de los envidiosos enemigos del músico, lograron a lapostre que Muley-Jarek, hombre de escasa inteligencia,prohibiera aquella canción como perniciosa para las cos-tumbres muslímicas y desterrara a su autor de Valencia.
Abrumado por el castigo, exhausto de recursos y des-preciado por los fanáticos sectarios del cadi, salió Aben-Jot de la región valenciana, llevando por todo bagaje suinseparable guiterna”, en cuyas metálicas cuerdas dormíael alegre y sugestivo cantar, inocente causa de su des-ventura.
Penalidades sin cuento hubo de sufrir para poder vivir,cuando, al llegar a Kalat-Ayud (Calatayud), aguijoneadopor la necesidad, resolvió dar a conocer de nuevosu canción, con la esperanza de recoger algunas mone-das, aunque temeroso de que se renovara allí la pro-hibición de que en Valencia había sido objeto. Des-
pués de grandes vacilaciones, se dirigió a un arrabal pococoncurrido, entonó su arabesca melodía, y cual no seríasu asombro al ver que a la indiferente curiosidad de lostranseúntes, seguían las vacilaciones de la emoción. Alen-tado por tal comienzo, cantó una segunda copla, que fuéacogida con frenético entusiasmo por la multitud que yale rodeaba. A este aplauso del pueblo siguió la aproba-ción de los magnates, que a su vez creyeron ver sinte-tizados en aquellas originales notas los románticos ensue-ños de su raza, la expresión del sentimiento popular ensu más alto grado, el espíritu fugaz que exteriorizaba deuna manera vaga y poética, las cualidades más salientesde su carácter.
El triunfo de Aben-Jot estaba asegurado, y sin embar-go, las lágrimas surcaban sus mejillas día tras día, hastamarcar en ellas indeleble huella. ¿Eran, acaso, de satis-facción o de amargura porque aquellos laureles llevabanoculta una incurable melancolía, por el injusto destierroa que estaba condenado? Difícil es analizar las profun-didades del corazón humano y sus misteriosas angustias.La canción del músico proscripto se popularizó en brevepor Aragón, luego por toda España, y desafiando el tiem-po al través de los siglos, llega hasta nosotros en suforma cristiana de Jota, único tributo que rinde el pasadoal apellido del moro valenciano que la creó.
Tal vez la Jota que hoy se canta no sea el eco exactode la inspiración de su autor; sus accesorios melódicosy su desenvolvimiento poético deben haber cambiado mu-chas veces en el transcurso de los años, pero el motivomusical a que dió forma Aben-Jot y que nuestra naciona-lidad se ha apropiado, no desaparecerá jamás. El rosalcambia de forma y de flores todas las primaveras, y nopor eso deja de ser siempre el mismo rosal.
Ofrece vivo interés para el observador esta perpetuidadtradicional, singular privilegio inherente sólo a los cantospopulares, puesto que los demás géneros sujetos a la in-fluencia de los tiempos, suelen ser tan efímeros como loes el sonido, su manifestación primitiva; circunstancias queno sabemos si atribuir a que la música, nacida de un sen-timiento colectivo, suele ser reflejo de algo trascendentalque palpita en el corazón nacional, o a que en los can-tares de esta índole la letra se somete al ritmo, en vezde imponérsele, quedando así demostrado que el reinadode la música comienza donde acaba el de la poesía, oque estas manifestaciones musicales son uno de los signosmás característicos del genio nacional. Problema es ésteque dejamos íntegro a mayores ilustraciones.
“La Música en Valencia”, por el Barón de Alcahali.Copiado en la Biblioteca del Palacio de la Diputación deBarcelona en día 15 de Enero de 1931. — D» Prat.
COPLA
La Jota nació en ValenciaY de allí vino a Aragón;
Calatayud fué su cunaA la orilla del Jalón.
ABREU, Antonio.—Este autor, nombrado con el apelativode el Portugués, publicó un tratado para guitarra en elúltimo año del siglo XVIII, acoplando el nombre del PadreVíctor Prieto, que por las alabanzas que este dirige aAbreu, sería el autor del texto de la letra. Veamos lo