Condé Charollais, (ver) cuando de pronto llegó Luis XVa la habitación de su hija, por una escalera secreta, lle-vando en la mano el café que tenía el capricho de hacerél mismo. Después de colocar la cafetera sobre las ce-nizas calientes, tomó asiento en un amplio sillón de re-sortes. Una vez que el rey se hubo acomodado a sugusto, la princesa aproximó a su lado un velador de lacadel Japón, sobre el cual colocó la vihuela, la que vino aencontrarse junto a la taza que su padre había traído. Elrey, que por algo estaba impaciente, al ver la tardanza desus hijas en venir a saludarlo o quien sabe por qué, hizode pronto un brusco movimiento, con el cual volcó elvelador, y al dar contra el suelo, la vihuela y la tazase hicieron pedazos. El rey, al ver el desaguisado quesu impaciencia había ocasionado, se retiró. Más tarde,hizo que se le acercara Danicán Phylidor, músico de lacorte, encargado de los conciertos espirituales, y estuvohablando con él unos minutos, alejado de su séquito.—Al-gunos días después de este suceso, Phylidor se presentóante la princesa Adelaida, entregándole de parte del reyuna magnífica vihuela con la siguiente dedicatoria: “Hijamía, os envío este instrumento para reemplazar al queos he roto. No os separéis nunca de él, para que os re-cuerde las consecuencias de mi necia impaciencia, ha-ciéndoos reprimir los impulsos de vuestro carácter”. Estavihuela, tal como se halla aún en una de las galerías delMuseo de Versalles, dedicadas a la colección de objetosque pertenecieron a Luis XIV, Luis XV y sus respectivasfamilias, y catalogada bajo el número 162, era realmentedigna de la augusta princesa a quien había sido desti-nada”. Este instrumento de la discípula del gran Beau-marchais, al abandonar ésta su patria el año 1787, no lollevó consigo. Años más tarde el destino lo puso en poderdel luthier Collin, conservándolo hasta que: “Un domingo,el 29 pluvioso, del año XII de la República, iba Collin asentarse a la mesa para almorzar, cuando un repentinoacorde, triste y prolongado, resonó en su almacén. Corrióenseguida para ver qué ocurría, y al revisar los instrumen-tos que allí se encontraban, pudo comprobar que lo quehabía producido el acorde que antes escuchara, era la ro-tura de las cinco cuerdas de la célebre vihuela. Pocos díasdespués de lo relatado los periódicos anunciaron la muer-te de la princesa Adelaida, acaecida en Trieste, el do-mingo 18 de febrero de 1800, a las doce del día (29 plu-vioso del año XII), es decir, el mismo día y a la mismahora que la vihuela, con la rotura de sus cuerdas, dieratambién el “adiós' a la vida”.—Collin descolgó la preciosareliquia, que no volvió a sonar jamás, y la guardó en unlugar conocido sólo por él. A su muerte, en 1811, y pordisposición testamentaria, legó la preciosa reliquia histó-rica al Museo Imperial”. (“La Novela Semanal”, BuenosAires, 28-V-1928).
ADIEGO, Tomás.—Guitarrista zaragozano de mediadosdel siglo XIX. Tuvo a su cargo un conjunto de guitarras,bandurrias y laúdes compuesto de más de 25 instrumen-tos. A esta rondalla pertenecía en calidad de cantor dejotas y otros aires, “El Royo del arrabal”. Cuando Tá-rrega se encontraba en Zaragoza, alternaron en el mismoescenario sus respectivos números. Tomás Adiego muriópor los alrededores de 1890. Felipe Pedrell en su "Dic-cionario Biográfico y Bibliográfico de Músicos Españolesy Editores de Música españoles, portugueses e hispano-americanos antiguos y modernos”, cita a Adiego comoguitarrista notable.
ADRIAENSEN, Emanuel. — Nació en Amberes, en la se-gunda mitad del siglo XVI. Fué célebre laudista. Se ledeben notables composiciones para Laúd y el haber pu-blicado en el año 1592, arreglados para este instrumento,
los preludios, fantasías, bailes, etc., de Bore, Lassus, vanBerchem, Waelrant y otros. Lo mencionan el conde Gui-llermo Morphy, R. Eitner y otros.
ADRIAN Y, Emilio,—Profesor de guitarra y a la vez cons-tructor de este instrumento. En el año 1904 residía enNürenberg, donde estaba establecido. Quizás siguiendo elcamino trazado por Aguado en su Método, dió a conocerla subdivisión de los casilleros o trastes matemáticamente,siendo premiado por éste, y otros trabajos que dió a co-nocer.
ADRIEN, Le Roi.-La historia de la guitarra en Francia,está cimentada con este nombre; claro que, en algunoscasos, se suelen escapar involuntariamente detalles impor-tantes que a veces son el árbol del fruto que nos ocupa.Adrien le Roi fué un gran cultor de la guitarra, al cual sele vió alrededor de los años 1550, en los salones de losgrandes palacios parisienses.
AFROMEJEW, Russanow,—Guitarrista compositor, que ac-tuó mucho en su patria, Rusia, antes del año 1914. Fuénotable ejecutante, compositor correctísimo, y muy prepa-rado en la historia de la guitarra. Sus composiciones fue-ron publicadas en algunas revistas de Rusia y en el pue-blo de Tjumen, Siberia, fundó una que se titulaba “DieMusik Guitarrespielers”. La guerra europea frustró losplanes de esta distinguida personalidad en la guitarra,pero en cambio, la humanidad se honra, gracias a la gue-rra y a la revolución, con la desaparición del feudalismo,que como lepra mortal, estaba pegada en el sufrido pue-blo ruso. Ahora con sus guitarras y balalaikas en vez demelodías de pena y venganza, podrán entonar cantos deamor y libertad.
AGAFOSCHIN, P. S.—Guitarrista ruso, contemporáneo.Nació en Spassk, en el año 1874. Empezó el estudio dela guitarra con el profesor Amistschkoff. Habiendo toma-do la guitarra de siete cuerdas determinó más tarde aban-donarla y seguir con la de seis, siendo actuálmente consi-derado como uno de los mejores ejecutantes y profesoresde Rusia. Reside en Moskou, donde está contratado comoguitarrista en los dos teatros del Estado.
AGATHEMEREO.—Fué uno de los más famosos tañedoresgriegos de Kithara que emprendiera viaje a Roma, ya queGrecia tenía 500 años antes de J. C., importantes ciuda-des comerciales en la costa de Italia. En Roma enseñóentre algunos que luego fueron virtuosos de la cítara, aAntonio Septimius Publius, que ha sido el tañedor predi-lecto del emperador Septimius Severus.
AGLIATI, (...).— Guitarrista y compositor italiano naci-do en Milán a principios del siglo XIX. La casa “Ri-cordi” de aquella capital le publicó las siguientes obraspara guitarra: l.° Sonata, 2.° Tema con Variaciones; 3.°Tema con seis Variaciones; 4.° Seis Variaciones sobre elaria “Ah! chi puó mirarla”. (Raccolte, T. Brondi).
AGOSTINI, Humberto.—Profesor de guitarra, argentino.Nació en Buenos Aires el 5 de Enero de 1891. Desde muyjoven sintió gran afición a la guitarra, cultivándola comoamateur, despertándole tan vivo interés, que determinó ha-cter un dilatado y profundo estudio de "Escuelas”, con-curriendo a todas las manifestaciones guitarrísticas que serealizaban. En el año 1907 se ilustra en el “Método”de Giménez Manjón con el profesor Benito Sarabia; unosaños más tarde, desempeñando una comisión en Boston(Norte América), mandado por el gobierno argentino,comparte su obligación estudiando el Método de JustinHolland (ver) con el profesor J. Bemis; más tarde cum-ple el programa de la academia del notable maestro H.Leloup, quien le extiende el diploma de profesor. Duranteeste período de cinco años, tomó parte en distintos actosartísticos que organizaba su director. En 1926, se hizo