Buch 
Diccionario biográfico-bibliográfico-histórico-crítico de guitarras (instrumentos afines), guitarristas (profesores, compositores, concertistas, lahudistas-amateurs) [y] guitarreros (luthiers) : danzas y cantos : terminología / Domingo Prat
Entstehung
JPEG-Download
 

Áni

30

ción que gana en dulzura lo que pierda en calor. En estola naturaleza es sabia y no se anticipa para no malograr-se. Pues Isabel María Luisa,Mimita, como es su apodogentil, no es victima de su genio. Su inteligencia, susgustos, su temperamento, se conservan deliciosamente in-fantiles. No ha perdido el encanto de la edad, que envez de disminuir el mérito del conjunto lo realza con lagracia del contraste. La frescura de su genio y la alegríaque le rodea, hacen pensar con pesar en los tantosniñosprodigios" que pagan con tristezas prematuras del almay del cuerpo, las habilidades que la naturaleza ha prodi-gado a sus organismos. Esta vez, al amor de la inteli-gente dirección paterna, la pequeña gran maravilla argen-tina crecerá para el triunfo del arte y de sus privilegia-das aptitudes, conservando la integridad de su talento...("Caras y Caretas", 19-V-1917. Bs. Aires).

En Córdoba, en el año 1918, escribe Martín Gil:Fran-camente, nunca imaginé poder escuchar tal maravilla deejecución, de técnica y de admirable naturalidad: Tráta-se, sin duda, de un fenómeno extraordinario de orden in-telectual y físico, pero fuera del orden común. Para que lanaturaleza pueda llegar a obtener otro ejemplar como estaniña, tendrá que batir muchísimo su levadura. En fin, sitodo sigue bien, como es de suponer, en progresión armó-nica, dentro de algunos años el nombre y la fama de Ma-ría Luisa Anido será mundial.

Del concertista Miguel Llobet:María Luisa Anido fuépara una revelación. La impresión que me produjo nose borrará jamás de mi mente, pues en realidad es algoque sobrepasa todo lo imaginable. Ver una niña de onceaños venciendo y dominando las más grandes dificultadessin el menor esfuerzo, cual podría hacerlo el más consu-mado de los concertistas, es cosa que causa asombro, ylo más admirable en ella, quizá, y que sin duda algunaconstituye el más preciado de los dotes, es la rica intui-ción musical que revelan sus interpretaciones, la mayoríade ellas altamente artísticas. A pesar de las sensacionalesnoticias que de ella tenía por la prensa de Buenos Aires,a raíz de sus primeras audiciones y muy especialmentepor su eminente maestro Domingo Prat, tuve, al oírla, lasensación de lo increíble. Desconcierta el pensar qué es loque podrá hacer esa maravillosa criatura cuando esté enplena madurez. (Mayo 1919. Barcelona).

El autor de este libro escribió las siguientes líneas:Elamor que profeso a la guitarra, en pugna con las dificul-tades que ofreciera la escasez de ambiente que la rodeabaallá por el año 1908, hizo que me desviara del caminoemprendido en difundirla por medio de conciertos, optan-do por el sacerdocio del profesorado, y así, pensé, maña-na pueden surgir otros cultores, otros apóstoles que sedediquen a la propagación de ella, determinando, despuésde darme a conocer públicamente, radicarme en BuenosAires. La labor no ha sido estéril: como fruto de ellapodría enumerar varios casos, pero el más sorprendentepara fué cuando a primeros de Diciembre del año1914 me encontré delante de mi nueva discípula, una ni-ñita que aún no había cumplido los ocho años: esa cria-tura es la precoz artista de hoy, María Luisa Anido,Mi-mita, como la llaman cariñosamente sus admiradores.Poco puedo añadir a lo mucho que se ha dicho de laniñita Anido. Ayer fué mi discípula, hoy es mi colega ycompañera en arte, mañana seré su más devoto admira-dor. Hace justamente un año, el 7 de Mayo de 1918,hice su presentación en la capital de la República: dió suprimer concierto, obteniendo un asombroso y franco éxi-to; mis colegas se sorprendieron, los músicos la admira-ron y el público la festejó con cálidas manifestaciones deentusiasmo. Ahora, próxima a los albores de su juven-

tud, se lanzará por el mundo a luchar, no con miedo ala critica, sino en busca de ella, y en cuanto más éstala fustigue, más hebras tendrá para tejer su corona degloria... Para hablar de su arte yo no soy el indicado,pero si puedo afirmar que su virtuosismo es maravillosoV que su manera de expresar es refinada. . . Como casonada común, puedo desde ya augurar que si pocos artistasfueron profetas en su tierra, ella lo será en la suya y enla extraña. Bs. Aires 1919.

El muy culto crítico musical del diarioLa Prensa,Gastón O. Talamón, escribió enMúsica de Américalo que sigue: "La guitarra, nuestro instrumento musicalnacional, heredado, sin duda, de la madre patria, peronacionalizado por varios siglos de uso y porque en elpueblo argentino ha cantado sus penas y sus alegrías, espoco cultivado entre los artistas serios (!). Lástima queasí sea. pues si sus recursos no son brillantes, sus vocesson melancólicas y suaves; si su literatura no es extensa,ofrece ancho campo inexplorado al talento creador. Laniñita Isabel María Luisa Anido, que desde su infanciase sintió atraída por la guitarra, ha causado verdaderoasombro, en un recital, por el profundo dominio técnico,el, vigor y la musicalidad, exteriorizados en forma nota-ble. Se trata de una artista de verdad, intuitiva, cuyasensibilidad se puso de manifiesto en laReverie deSchumann, traducida con exquisitez, cuya delicadeza in-terpretativa encantó al auditorio enBerceuse de Schu-mann,Andante expresivo de Sor, y en los Minuetos deSor y de Haydn alcanzó una elegancia de dicción dignadel mayor elogio; enGranada" yCádiz", de Albéniz;en las danzas V y VII, de Granados;Serenata, de Ma-lats. entre otras, no sólo evidenció su magnífica técnicaello sería ya extraordinario a su edad, sino que pusode manifiesto su comprensión musical y su sentido rít-mico, asombrosos ambos en una concertista tan joven. Enresumen, una bella realidad, a la que el porvenir depara- seguramente una carrera llena de triunfos, que seráhonrosa para el arte argentino.

E aquí un juicio crítico sintético del distinguido com-positor argentino José André del cual me cupo el honorser el reemplazante de la vacante que él voluntariamentedejara, como catedrático en la clase de música del C.° N.N. A. perteneciente al Ministerio de J. I. P.:Una sen-sibilidad deliciosa, un temperamento excepcional, una mu-sicalidad perfecta y un mecanismo prodigioso, así puedensintetizarse las cualidades de esta joven y ya gran artistaque anteanoche obtuvo un éxito rotundo . En el progra-ma ejecutado no dejó la menor duda acerca de sus do-tes maravillosas, que saben hacer de la guitarrains-trumento calificado de ingrato, un placer estético su-perior, elevándola a la categoría de gran arte...

Del malogrado compositor argentino Julián Aguirre:Una infancia llena de promesas había preparado, cul-tivado y puesto en sazón este talento de virtuosa y deintérprete de la guitarra; en este lapso de tiempo la pe-queña artista se exhibía y hacía notar los enormes pro-gresos que alcanzaba de una audición a otra. Yo he tenidola fortuna de no oírla sino cuando la madurez de su ta-lento y la perfección de sus medios técnicos habían con-vertido la halagadora esperanza en una hermosa realidad.Los niños prodigios despiertan un entusiasmo muy limi-tado, pues el noventa por ciento, no logran el crecimien-to armónico de sus facultades y piden a la ropa y a laestatura la compensación de su falta de dedos o de ca-beza; así vemos en los conciertos a doncellas talludas ves-tidas de nenas y a jóvenes de pantalón corto con bigote.María Luisa Anido es una excepción de la regla; ha lle-gado y figurará desde ahora entre los grandes artistas de