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cumán, en el año 1891. Esta provincia debía ser la de sudestino. Se compró una humilde guitarra con la cual sealiviaba de los azotes recibidos en su zarandeada vida.A los 15 años de edad, aprende la música, su afición seacentúa y sus adelantos son notorios; el caballero VicentePadilla, ahora radicado en Buenos Aires, le obsequia unCarulli y otras músicas de guitarra: Araujo se siente fe-liz. A partir de este momento estudia distintos autores,siendo en guitarra autodidácta. Como compositor se leconoce publicado, un “Estilo”, de inconfundible sabor ar-gentino. La guitarra ha sido y es para este maestro, suíntima y, fiel compañera, la que tanto endulzó su vida,olvidándose un poco de su amarga infancia; por eso, ladicción de este ejecutante es un lamento continuado.(1930).
ARCARI, Valentín.—Guitarrista compositor, italiano, delsiglo XVIII. Un original suyo —Canzone con ecco (conchitarra).— se encuentra en el monasterio de franciscanos,en Ragusa.
ARCAS LACAL, Julián Gavino de,—Célebre concertista deguitarra y compositor, español. (25-X-1832. -|- 16-11-1882).
La personalidad de Arcas será recordada perennementeen el ambiente guitarrístico, en particular, por el hispanoamericano; él. es un eslabón de ésta cadena de guitarris-tas, ejecutantes y compositores, que comienza por el Pa-dre Basilio a últimos del siglo XVIII. Después de aquellapléyade de vihuelistas gloriosos seguidos de guitarristas,iniciados en la primera mitad del siglo XVI, se llegó al1700 con un esfuerzo máximo en la guitarra, vi-niendo el natural descanso o desgaste, produciéndose uncompás de espera a la historia del instrumento, mientrasdaba paso al muy noble y nuevo competidor, el Piano.El párrafo anterior nos sugiere que sin el eslabón Arcas,quizás se hubiese producido, en España, otro paréntesisa la continuidad de ejecutantes y compositores como eldel siglo XVIII. El ambiente creado con los nombres deSor y Aguado, fué aprovechado, al poco tiempo de des-aparecer este último (1849) por el mágico Julián, del cualSoriano Fuentes en su Historia de la música (T.° IV o ,pág. 217), dice que está llamando, con justicia, la aten-ción del público y de los inteligentes, y cuya obra, pu-blicada en 1859, es de creer, estaría algunos años paraconfeccionarla dándonos el resultado que, al morir Agua-do unos días antes del año 1850, Julián Arcas, que te-nia como profesor a su propio padre, estaba prosiguiendoo engarzando el eslabón de la cadena dicha. Antes de pa-sar adelante vamos a insertar las Partidas de nacimientoy de defunción, documentos —creemos— interesantísimosa nuestros efectos y a la vez para los historiadores:
“Don Herminio Motos Torrecillas, Cura propio de laParroquia de la Encarnación de la Villa de María:
Certifico: Que al folio quince vuelto del libro segundode papel sellado, de este Archivo de mi cargo, apareceinscripta la siguiente:
Partida. — “En la Iglesia Parroquial de Ntra. Señorade la Encarnación de la Villa de María, día veinte ycinco de Octubre de mil ochocientos treinta y dos; yoDon Pedro Manuel García Martínez, Cura Ecónomo deella, bauticé solemnemente a Julián Gabino que nació enel mismo día veinte y cinco a las nueve de la mañana,hijo legítimo y único de estos nombres de Juan PedroArcas Arjona y de Antonia Lacál París; abuelos pater-nos, Pedro de Arcas Calzado y Agustina Arjona Belmon-te; maternos, José Lacál Rizos y Olaya París Arcas; estosabuelos maternos naturales de Vélez Rubio y los padres yabuelos paternos de Velez Blanco. Fué su madrina DoñaManuela Ganíguez Robles, a quien advertí el parentescoespiritual y obligación cristiana; siendo testigos Benito Gó-
mez Jiménez y Sebastián López Alacid y José León Alacid,de ésta. — Doy fe. — Pedro Manuel García Martínez. —Rubricado.
La precedente partida es copia literal del original desu referencia. Y para que conste expido la presente ainstancia del señor cura párroco de Rubí y a condiciónde reintegro la que sello y firmo en María a diez y seisde Mayo de mil novecientos treinta y uno. — HerminioMotos”.
Hay un sello que dice: “Obispado de Almería, Parroquiade la Encarnación de la Va. de María”.
Certificado de defunción:
“Don José Moyano Sánchez, Presbítero, Doctor, VicarioArcipreste y Cura Ecónomo de la Insigne Iglesia MayorParroquial de San Sebastián de esta Ciudad. — Certifico:que en el libro 26 de Defunciones, folio 6 vuelto, se re-gistra la siguiente.
Partida. — Como Cura propio de esta Parroquia de SanSebastián mandé dar sepultura Ecca. al cadáver de DonJulián de Arcas Lacal, hijo legítimo de D. Juan Pedro deArcas Arjona y de Da. Antonia Lacal París, Caballero dela Real y distinguida orden Española de Carlos Tercero,Maestro del Real Conservatorio, edad cuarenta y ochoaños (sic), soltero, natural de María (Almería) residenteen esta Ciudad, recibió los Santos Sacramentos, testó anteD. Miguel de Talavera Muñoz, el día tres de Febrero deeste año dejando a voluntad de sus albaceas lo respec-tivo a misas y funeral que lo fué de Parroquia; fallecióhoy a las ocho de la noche en la calle Mesones a conse-cuencia de lesión orgánica de corazón. — Antequera, Fe-brero diez y seis de mil ochocientos ochenta y dos. —Lic.do: Salvador Guadilla. — Rubricado.
Es copia. — Antequera, cinco de Junio de mil nove-cientos treinta y uno. — José Moyano”.
Hay un sello que dice: “Iglesia Mayor Parroquial deSan Sebastián. — Antequera”.
Cotejando estos dos documentos se notará un error conrespecto a la edad, las partidas dicen 25-X-1832 -j- 16-11-1882; la equivocación a que aludo está en que en lapartida de defunción dice que falleció a los 48 años deedad; esto puede tener por causa, que su muerte acae-ció inesperadamente en un pueblo en el cual se hallabaaccidentalmente en gira artística, y al no residir en dichalocalidad ningún miembro de su familia y a los escasosmedios de comunicación rápida.
Como ejecutante, virtuoso y concertista único, puedo de-cir que he conocido muchas personas que tuvieron el placerde oirlo, casi todas ellas entendidas en este arte, comoJuan Valler, Domingo Bonet, José Tey, Severino GarcíaFortea, Juan Moya (de Almería), el autor de mis días yotros muchos. Todos coincidían en la misma opinión,afirmando que en la música para el instrumento se hadado un buen paso adelante, descontando la de Sor quees música de todos los tiempos, pero no creen que se hayasuperado al artista instrumentista, el que sabía imprimiruna dicción tal de belleza y sensibilidad que no más pue-de ser comparada a esas gargantas privilegiadas de cier-tos divos que sin analizar el valor de la música que can-tan, ni el significado de las palabras que dicen, nos em-belesan por obra y gracia de la Naturaleza que les dotóde tan sutil encanto. El período de gran labor del con-certista, podemos asegurar que fué en los años 1860-70,haciéndose aplaudir por España entera y parte de la Euro-pa central. De su visita a Inglaterra vamos a transcribirlo que dijo el periódico “Brighton Guardian” de Londres,perteneciente al 29 de Octubre del año 1862: “MatinéeMusical”. En la tarde del lunes, los salones del rey, enel Pabellón, estaban ocupados por una concurrencia esco-