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de 198. Continúa rotulando: “16 caprichos, preludios omodulaciones/de Ferandieri para todos los tonos, pre-/cedidos de un círculo armónico, com/puestos por el mis-mo”, capítulo éste para el que emplea 18 páginas de mú-sica. Prosigue una carilla con letra muy diminuta, la ex-plicación de “Bajo numerado de Moretti p. a regla de losacompañamientos”, leyéndose abajo “FIN”, pero inter-cala una hoja doble con una tabla para las posturas, ytres canciones con acompañamiento de guitarra. Resu-miendo: 150 páginas de un trabajo esmerado y ordenado,que indica la personalidad didáctica del doctor FernandoCruz Cordero. Si bien es cierto que no leemos en elmétodo descripto ninguna alusión tocante a Sor o Agua-do, no es el caso de personalizar a uno de estos dos gui-tarristas como los creadores de una escuela. Bien sabemosque Aguado con el suyo ha seguido a Moretti en su mé-todo, y que ambos eran contemporáneos; no estaba, pues,la escuela en Sor o Aguado, sino en todos los grandesmaestros de esa época de oro, que ha originado cultorescon similares orientaciones didácticas. Otro hecho parademostrar nuestro aserto, es que Fernando Cruz Corde-ro se ha erigido como profesor guitarrista, pues su hijo,del mismo nombre, que luego fuera un eximio ejecutante,según los cronistas, ha recibido las enseñanzas de nuestrobiografiado, sucediendo otros parientes y nietos guitarris-tas, como el escribano Luis Cordero, quien ha tomado desu padre, las orientaciones didácticas de su abuelo. Nocuenta Esteban Echeverría este hermoso historial en laguitarra, con el agravante, de que, si fuese cierto que sucultura instrumental era mucha, mal podía darla a cono-cer en su país, cuando las pasiones políticas lo habíandesterrado en el extranjero. Cruz Cordero, personaje ne-cesario al gobierno argentino, de cualquier color que fue-se. tuvo, pese a sus viajes a París y Londres, sobradetiempo para dedicarse a la guitarra en el suelo de su pa-tria. Tiene el doctor F. C. Cordero publicadas, originales,“Six Divertissements pour la guitare: 1. Walse Le Dé-part - didiée a Mr. Ciebra. - 2. Menuet. - 3. Walse. -4. Menuet Le Lunatique. - 5. Walse. - 6. Walse La Re-miniscense”. París. A. Lafont., imp. L. Parent. Estas obrasson armónicamente sencillas y de reducida extensión, salvola N.° 6. De ellas se destacan por lo agradables, sus dosMinuetos, acusando las demás un valor relativo. De suproducción inédita, entre la que figura el método, guar-damos en manuscritos originales, esbozos y temas coninteresantes anotaciones marginales, hechas a lápiz y conrasgos desiguales y nerviosos. Una de estas composicionesse titula “Cantos de los marineros”; otra “El Deseo”(Vals), lleva la fecha 14 de Septiembre de 1852; la ter-cera "Las olas del mar” (Vals), lleva la fecha 10 deNoviembre del mismo año. Las tres fueron escritas en elmar, a bordo del barco que lo traía a Buenos Aires, “ElGuaraní”. Otro manuscrito que tenemos a la vista, titu-lado, Fantasía sobre la canción inglesa “We have livedandloved together”, está firmado por el guitarrista español,residente en Londres, José María de Ciebra, que fué ami-go en esa ciudad del que nos ocupa, y al cual está dedica-do de esta manera: “Souvenir d’amitié, de... al Sr. Dr.Don Fernando Cruz Cordero. Londres”. En la entretapaposterior de esta obra manuscrita, puede leerse escrito alápiz y con letra del guitarrista argentino, lo siguiente:"Por conducto de los Irigovenes me mandó a París desdeLondres esta pieza el autor, a fines de Oct. de 1851”.Muchas tendrían que ser sus relaciones guitarristicas, pues,“5 Etudes” escritos en manuscrito para el Dr. FernandoCruz Cordero, le fueron remitidos también desde Londresel 6 de Octubre del mismo año por L. Schulz, según nos
lo afirmó el inteligente estudioso de nuestro instrumento,Sr. E. Tiscornia, que los tiene en su poder. El doctorCruz Cordero, como muy amante a la guitarra, poseíaunos cuantos ejemplares de las mejores etiquetas. La ReinaVictoria de Inglaterra, con motivo de haberlo escuchadoen palacio, durante una fiesta artística a la que acudió elcuerpo diplomático de casi todos los países, le obsequióuna preciosa guitarra chica, que tiene en la pala, incrus-tado en nácar, el nombre y apellido del guitarrista; lomismo en nácar tiene la boca y clavijas, obsequio quehizo efectivo mandándoselo a Buenos Aires. Poseía otrohermoso ejemplar del luthier Luis Panormo, actualmenteén poder de una nieta, la esposa del Dr. Guillermo F.Nunes; en la etiqueta se lee: “Haigt Strait N.° 46 - BlunBury - London. Se pagan de 2 a 15 guineas. Año 1831”.Ambas guitarras han sido pulsadas por el autor de estediccionario en casa de dicha señora, pudiendo constatarla belleza y calidad de las guitarras; una tercera está enpoder del escribano Luis Cordero, y como los anteriores,trátase de un excelente instrumento. Falleció este inteli-gentísimo guitarrista argentino, encontrándose en el extran-gero, en misión oficial de su gobierno. Su gran archivomusical se halla en poder de algunos familiares y unbuen lote ha engrosado el del autor de la presente obra.
CORDERO-VILLEGAS, Dr. Fernando.—Hijo del anteriory en quien parece haber cuajado toda la espiritualidad gui-tarrística de Cruz Cordero. Se ha nutrido en las ense-ñanzas directas de su padre, ejecutando luego a los clá-sicos compositores del instrumento. El abogado FernandoCordero actuó de manera muy personalísima dentro de lasluchas políticas, y fué un caudillo de la provincia deBuenos Aires, teniendo su centro de radicación y cuartelgeneral en el partido de San Fernando. Los cargos polí-ticos ocupados fueron muchos y de los más diversos;entre ellos ocupó el de diputado nacional en representa-ción de su provincia. Se ha destacado mucho guitarrística-mente y algunos entendidos estudiosos de las cosas dela guitarra, lo confunden a menudo con su padre. En “LaNovela Semanal”, N.° 721, de Buenos Aires, se ha pu-blicado el 5-X-931, una anédocta que por su interés pu-blicamos: «“Los dejaba sin gente”. Fernando Cordero, co-nocido y hábil político provincial, reunía valiosos ele-mentos electorales en la localidad de San Fernando. Na-turalmente, era combatido por gruesa y vigilante oposi-ción, la que anunciaba de vez en cuando reuniones po-pulares en las que se escuchaban a conceptuosos oradoresmetropolitanos. Cordero era un eximio guitarrista. Nadieinterpretaba como él los melancólicos aires nacionales, nihacía oir estilos más elocuentes. Se le admiraba rarísimavez, pues no prodigaba audiciones. Sin embargo, cuandose anunciaba uno de esos mítines de sus opositores, aban-donaba su apatía musical y hacía correr la voz de quetal día y a tal hora, los mismos de la reunión de susadversarios, tocaría la guitarra en determinado y ampliositio. Los oradores se quedaban sin auditorio. Corderodaba libre entrada al local donde "haría gemir la primay llorar a la bordona”. El Dr. Fernando Cordero Ville-gas falleció en la capital federal el 4 de Abril de 1922.
CORDERO, Luis.—Este distinguido guitarrista amateur eshijo del anterior y nacido el 7 de Junio de 1886, en Bue-nos Aires. Llevando la guitarra en su sangre, y en su do-ble condición de argentino y descendiente de sevillanos, noera de extrañar que sobresaliera de manera notable entrelos cultores de la guitarra. Su profesión de escribano ylas luchas políticas le separaron desgraciadamente de lavida que requiere el instrumento, pero en sus mejores ratosha tenido una cariñosa dedicación para la guitarra. Luis