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Diccionario biográfico-bibliográfico-histórico-crítico de guitarras (instrumentos afines), guitarristas (profesores, compositores, concertistas, lahudistas-amateurs) [y] guitarreros (luthiers) : danzas y cantos : terminología / Domingo Prat
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certantes y otras obras de Sagrini, pasando luego, en1830, a hacerse escuchar, solo, en París, con ansia deextender su fama de guitarrista, que ya había ganadolos públicos ante quienes se hizo escuchar. Vivió en Fau-bourgs Saint Germain (París) presentándose, por repeti-das ocasiones, con el éxito que sus dotes de ejecutanteeximio suponen. En la ciudad luz traba amistad con Sor,Aguado, Carulli, Carcassi y Castellacci, amistades queprovocan en el joven Coste el entusiasmo más grandepor igualar a tan renombrados maestros, dedicándose conencomiabie tesón, a un profundo estudio de la música.Hay quien sostiene que lo hace con el propio Sor; nohay sulicientes datos al respecto; pero es el caso que conéste u otro maestro, en poco tiempo pone de manifiestoel fruto de las enseñanzas recibidas con la composiciónde meritorias obras que son joyas para la literatura de laguitarra, y en las que se inicia a partir del año 1840.Es así, como en 1856 obtiene Coste el segundo premiode un concurso de música para guitarra, organizado enBruselas por un noble ruso llamado Macaroff, dilettantidel instrumento. El primer premio lo obtuvo el compo-sitor alemán y guitarrista J. M. Mertz. Coste presentó aeste concurso cinco obras, una de las cuales fué recha-zada por Legar fuera de tiempo; ellas son: op. 27,Feui-lles d'Automne (12 valses); op. 28, "Fantasía Sinfóni-ca"; op. 29,La chasse des Elfes, y op. 30, "GrandeSerenade. Mucho fué lo que tuvo que deliberar el ju-rado respecto a los dos primeros premiados, repartiéndosecuatro miembros del jurado, por Mertz y 3 por Coste,ante la protesta de uno que depositó su voto en favorde este último. Napoleón Coste fué uno de los primerosque transcribió, antes que Chilesotti, las obras en tabla-tura antigua de Roberto de Viseo, dedicación a que estabaconsagrado plenamente desde 1867. La transcripción lahizo para guitarra de 7 cuerdas, publicada luego para lade 6 cuerdas, en el método que hoy conocemos porCos-te-Sor. Las obras de Viseo fueron ejecutadas en losconciertos históricos organizados en París por el gran mu-sicógrafo Fetis, a los cuales Coste prestó su concurso.La editorial Lemoine, de París, encargó al gran guitarristaque nos ocupa una recopilación de ejercicios y estudiosde Sor, con lecciones originales suyas y un capitulo ex-plicativo sobre la enseñanza de la guitarra heptacorde,más seis hermosas composiciones, pequeñas, de Roberto deViseo. Esta publicación fué anunciada de esta manera:"Método completo para guitarra, por Fernando Sors.Redactado y aumentado con muchos ejemplos y leccionesy con una noticia sobre la séptima cuerda, por NapoleónCoste, es decir, es el mismo que anteriormente anuncia-mos por "Coste-Sor. La casa Schott's, de Leipzig, haeditado (N.° 11 de "Gitarre Archiv) la primera partede este método, o sea lo exclusivamente original de Coste,que abarca en esta publicación 19 páginas, sin texto ex-plicativo, mientras que en la edición E. Lemoine, son 51páginas con nutrido texto, más otros ejercicios que nofiguran en "Gitarre Archiv. La obra de Napoleón Costeculmina en los 25 estudios, que fueran publicadqs y ago-tados muy en breve tiempo; pero afortunadamente, Alfre-do Cottin (ver) los ha reeditado, revisado y digitado, porintermedio de la casa "Costallat y Cía.,, de París. Enellos puede verse la formidable estructura musical de laobra de Coste, que denota los grandes conocimientos queen armonía, contrapunto y técnica guiíarrística tenía suautor. De la obra de Coste tenemos en nuestro poder,publicadas por la mencionada "Gitarre Archiv (Schotts)las op. 41, con 12 piezas; op. 51, con 14 piezas; op. 52,con 37 piezas, en su mayoría transcripciones, que la edi-torial alemana numera en sus cuadernos 12, 13 y 14 res-

pectivamente. Napoleón Coste fué el verdadero compo-sitor guitarrista; el que inspirado por una determinada vi-sión musical, siente, medita, esboza y luego construye unaarmazón armónica dentro de los más puros cánones de lacomposición. Armónicamente se elevó sobre Legnani(véanse los 36 caprichos de Legnani); polifónicamente es-tuvo a más altura que todos Jos clásicos compositores ita-lianos de la época de oro de la guitarra, o sea de laprimera mitad del siglo XIX. Desde ya excluimos a losespañoles que no acondicionaban los revelantes valores desus colegas itálicos, excepción hecha de Fernando Sor,que superó a todos los compositores guitarristas habidoshasta nuestros tiempos, sin excluir a Aguado que armó-nicamente no tiene sostén, sino solo como didacta, y aTárrega con su aporte melódico romántico. La afirmaciónrotunda del compositor guitarrista la expresa, elegante,flúido, sólido en su factura, el estudio N. ü 20 que tantoséxitos podrá aportar al ejecutante que se avoque a él. Elmuy conocido estudio 22, que en edición principe figuracon el N.° 24, es otra demostración de las dotes y cuali-dades del gran músico francés. Los numerados 11 y 21,desarrollados en la misma tonalidad y forma, son agra-dables y de utilidad para los ejercicios de ligados. Firmezade construcción hay en el 8, 9, 15, 16, 17, 18, culmi-nando en un rico trabajo armónico, como obra modeloel estudio N. 1 ' 19, que sólo puede aventajar el gran catalán.La cultura de la música, ai igual qua la de las letras,tiene sus planos perfectamente demarcados. Los amantesal dancing, en la guitarra estimarán como cumbre, deacuerdo a su caletre, la música valsística de García Tolsa,sin comprender el romanticismo y la vena lírica de laproducción de Tárrega; ios amantes de este guitarristavalenciano, duchos en la sentimentalidad de la compo-sición de Tárrega, no penetran la riqueza de valores, lagama armónica tan plena de matices del clasicismo de Soro de Coste. De aquí el valor que algunos suelen dar aTolsa o Alais, como ios máximos compositores, y otrosa Tárrega como el más grande maestro de los composi-tores guitarristas. Poseemos una fotografía en la que apa-rece Coste con cuatro guitarras distintas en su forma,Una es la heptacorda, en la que acostumbraba tocar: seiscuerdas sobre el diapasón y una fuera de él, no atadasellas ai puente, sino a un "cordal de que está dotada; estaguitarra tiene 24 casilleros o trastes en totalidad, que sóloabarcan la prima y segunda en el extremo agudo; en laplantilla a un lado de la prima, entre el puente y la boca,puede verse un adicional de madera, que presumimos sirvade descanso o apoyo. Otro de los instrumentos es unguitarrón de dimensiones excepcionales, con 19 casilleros,forma alargada y seis cuerdas. Luego hay una guitarra pe-queña de seis cuerdas con 17 casilleros, llegando el 12,como en las guitarras comunes, al principio de la caja ar-mónica. Un cuarto instrumento que por su forma y la dis-posición de sus cuerdas, no es guitarra ni laúd, pues eldiapasón no cae perpendicularmente sobre la boca, sinoa un lado, quedando por lo tanto 5 cuerdas en vacío, perosobre la boca, y 6 sobre el diapasón; al igual que laheptacorda tiene 24 casilleros y muestra en general, elconstructor que hiciera tal instrumento, un ingenio fran-camente muy grande en la disposición y sostenimientode los dos clavijeros, separados uno de otro por respe-table distancia, y por el descanso total de las 11 cuerdaso final de tiro, siguiendo dos descansos parciales, paralas seis cuerdas agudas, y por fin el puente de atar, don-de parece nacer una chapa que no logramos determinarcuál es su cometido. Esta fotografía suele ser reprodu-cida en los catálogos de la casa Schotts, pero aunqueinvitamos a que se la consulte, no muestra la claridad