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Diccionario biográfico-bibliográfico-histórico-crítico de guitarras (instrumentos afines), guitarristas (profesores, compositores, concertistas, lahudistas-amateurs) [y] guitarreros (luthiers) : danzas y cantos : terminología / Domingo Prat
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Tor

cada por un catalán que vino a nuestro país allá por elaño 1819. Mariano Torrelder, nacido en Barcelona debióemigrar de su patria en el año 18, en virtud de ciertaspersecuciones políticas que obligaron el ^xilio de muchosespañoles. Torrelder era hijo de uno de los más desta-cados fabricantes de aquel entonces y desde chico se ha-bía dedicado con interés a estudiar los métodos destina-dos a producir instrumentos de cuerda armónicos y de bue-na sonoridad. Una vez entre nosotros debió dedicarse al-gún tiempo después a su profesión, aun cuando tropezócon diversas dificultades, a los efectos de obtener buenasmaderas que dieran a sus instrumentos la sonoridad y cua-lidades necesarias. La fabricación de la primera guitarrafué todo un acontecimiento que obtuvo amplia difusióndentro de la tranquila sociabilidad de la época y comoTorrelder era además un discreto aficionado, satisfechode su producción dió un concierto propiciado por las másdestacadas familias porteñas de entonces, que no solamen-te aplaudieron las habilidades del ejecutante, sino tambiénla calidad del instrumento producido. Desde ese día lospedidos de guitarra criollos llovieron sobre el implantadorde la nueva industria, cuyos instrumentos se cotizaban aun precio sumamente mayor que el que se abonaba enton-ces por los instrumentos análogos que se enviaban gene-ralmente desde España. Desgraciadamente Torrelder nopudo continuar mucho tiempo en su empresa, pues el cam-bio de clima la sentó mal, falleciendo en el año 1832.

TORRES JURADO, Antonio.^Célebre guitarrero, grandeentre los mejores artistas de su profesión. Copiamos sucertificado de nacimiento.Lie. Don Juan García Pérez,Cura propio de la Parroquia de San Sebastián de Almería.Certifico: que en el libro27de Bautismos, folio ocho,aparece la siguiente:

Partida; En la Iglesia parroquial de S. Sebastián en eldía diez y ocho del mes de Junio de mil ochocientos diezy siete, el Ptro. Don Antonio Albacete, Cura Teniente deella, Bautizó solemnemente en ella a un niño a quienpuso por nombre Antonio de Padua, Pedro Cayetano, queNació en el día trece del mismo; hijo legítimo de Don Juande Torres natural de Nijar provincia de Almería y deDoña María Jurado, natural ídem, abuelos paternos JuanTorres natural de ídem, y Ana García de ídem maternosAnt.° Jurado, natural de ídem y Juana García de ídem,fueron sus padrinos Don Pedro Belay y Doña NicolasaGalafat, a quien advertí el parentesco espiritual y obliga-ción contraídos; siendo testigos Don Lucas López, y 'DonFran.co Soria vecino de ésta, y para que conste lo firmoen Almería, fecha ut supra Don Antonio Albacete. Escopia substancial, Almería a diez y seis de Enero de milnovecientos treinta y uno Lie. Juan García Pérez, Hayun timbre que diceParroquia de San Sebastián, Almería.

A continuación, publicamos su Partida de Defunción, porcreerlo de interés, debido a las fechas distintas que se dande su nacimiento; pero nosotros nos remitimos a los do-cumentos expedidos por las autoridades eclesiásticas deAlmería, donde el lector comprobará, haciendo un rápidocálculo, una alteración de dos años, si se toma en cuentala edad de 77 que dicen estos documentos, tenía Torresal fallecer.

Lie. Don Juan García Pérez, Cura propio de la Pa-rroquia de San Sebastián de Almería. Certifico: que enel libro40de defunciones folio 167 vuelto aparece lasiguiente: Partida: En la ciudad de Almería en el díaveinte del mes de Noviembre de mil ochocientos noventay dos Don. Antonio Alonso Martínez Coadjutor de S. Se-bastián mandó dar sepultura eclesiástica, al cadáver deAntonio Torres Jurado, natural de esta provincia de ídem

de estado viudo de Josefa Martín Rosado, de setenta ysiete años (sic) de edad, de profesión industrial, hijo le-gítimo de Juan Torres, natural de ídem, provincia de ídem,y de María Jurado, de la misma provincia de ídem. Falle-ció a las cuatro de la tarde del día de ayer según certi-ficación del facultativo Dr. León Palacios. Fueron testigosAgustín Andrés Rivas y Juan Ruiz García, vecinos deésta y para que conste lo firmo en Almería fecha ut supra.Antonio Alonso Martínez. Es copia substancial. Alme-ría a cinco de Febrero de Mil novecientos treinta y uno.Lie. Juan García Pérez. Hay un tiembre que diceParro-quia de San Sebastián. Almería.

En su juventud se trasladó a la ciudad de Vera; apren-dió el oficio de carpintero, que ejerció durante algún tiem-po. Más tarde, a los veinte y tres años, contrajo enlace,teniendo de este matrimonio una hija. Diversas causas par-ticulares lo hicieron radicarse en Granada, donde conlos conocimientos que tenía de carpintería, le fué fácilaprender de guitarrero, en el taller del gran constructorDon José Pernas, que le enseñó. En esta ciudad, pues,construyó el luego eximio maestro en su arte, la primeraguitarra.

Ya logrado en su nueva profesión, decide marchar deGranada para Sevilla, donde contrae segundas nupcias, conel apadrinamiento del gran guitarrista Don Julián Arcas.De esta segunda unión obtuvo cuatro hijos: Teodoro, An-tonio, Matilde y Ana. Entusiasmado por su buen amigoArcas, y con toda clase de ayuda por parte de éste, de-cididamente emprende su vida encausándola por la cons-trucción de guitarras. Lo bueno, pues, que Torres hayadado más tarde en su arte, y algo de la gloria que con-quistara, se debe a la visión que el músico tuviera dela habilidad del guitarrero. Las maderas que empleabalas conseguía de muebles antiquísimos, siendo sus princi-pales ejemplares, de aros y fondo de ciprés; mástil de ce-dro; diapasón de ébano; la pala con clavijero mecánico,aunque muchas son las que construyó con clavijas de ma-dera; tapa de pinabete sangrado, cenefa sencilla, emboca-dura amplia y algunas con tornavoz. Una con estos ma-teriales y construcción la llamóLa Leona, y dijo Arcasde ella, que era la guitarra con que soñaba para susconciertos.

A Torres se le empieza a considerar seriamente, encar-gándosele guitarras desde América- del Sur, y de distintaspartes del extranjero, que dieron al insigne artífice unapopularidad internacional como nadie de su oficio habíalogrado hasta entonces. Sin embargo, las guitarras quesalían de los talleres, eran de verdaderos artistas que ha-bían asentado en muchos años de esfuerzos y búsquedas,sus nombres de maestros indiscutibles, tales como los Pa-gés, Benedit, Récio, Altimira, su maestro Pernas y algu-nos otros que trabajaban en distintos países.

Dentro de la construcción, Antonio Torres fué un espí-ritu revolucionario y por lo tanto renovador, que se afanóconstantemente en crear, como lo ha conseguido, la gui-tarra arquetipo. Sus modelos fueron inmediatamente se-guidos por la casi totalidad de los buenos maestros de laprofesión, que siguiéndolo, cayeron en la cuenta de quesus guitarras lograron más y mejor sonoridad y eleganciaen las líneas que antes no tenían. Este gran guitarrerorompió con muchas de las normas seguidas hasta enton-ces, normas técnicas algunas y de forma otras. El ha im-puesto al instrumento una plantilla más agrandada y an-cha, donde reside todo el secreto de su arte incomparable.La plantilla Torres, es la que se ha generalizado, salvoen algunos talleres de Alemania, Italia y Estados Unidos;pero sin embargo la demanda de las guitarras de esta