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y al tocar ya en los límites del Renacimiento clásico, la engrandeció y em-belleció, por mano del Gran Cardenal de España , con la atrevida é inge-niosa refrontacion mudejar, que vino sin duda á salvar aquella múltiplefábrica de próxima y total ruina.—Toledo enriquecía á la sazón, comohabía enriquecido en siglos precedentes sus iglesias parroquiales y susmonasterios, con preciadas joyas de aquel mismo estilo arquitectónico ensus Ábsides y en sus Torres-Campanarios; y pareciendo ocasión oportu-na á la Comisión Académica, que dirige la publicación de estos trabajos,el ofrecer al mundo de los doctos una prueba práctica de las enseñanzas,que en aquel mismo recinto ofrecía el arte de construir, trasmitiendode siglo en siglo los elementos emanados de antiguas fuentes y sucesiva-mente trasformados al calor de nuevas culturas, hasta servir á las mismasde legítimos intérpretes, asoció, como arriba indicamos, á los aditamentosy refrontaciones de la Mezquita del Cristo de la Luz , debidas al estilomudejar, las mencionadas Torres-Campanarios, cuyo exámen ha puestofin al presente estudio.
El ejemplo no debe ser, en verdad, estéril. Las Mezquitas llamadasdel Santo Cristo de la Luz y de las Tornerías, existentes á dicha enToledo , señalan en la historia del Arte mahometano, dentro de la Penín-sula Pirenáica, el interesantísimo momento de acopio y de asimilaciónque tiene su más bello ideal en la gran Mezquita -Aljama de Abd-er-Rah-man I, donde se allega, con mano tan profusa como avara, cúmulo inmen-so y verdaderamente maravilloso de reliquias decorativas y miembros ar-quitectónicos, creados y elaborados por el Arte cristiano (estilo latino-bizantino) para enriquecer y embellecer las basílicas de los mártires y lostemplos de Cristo y de su Santa Madre : las Torres-campanarios, salva-das felizmente en la Ciudad de Wamba del vértigo destructor de la pre-sente edad, personificando por término de dos largos siglos el estilo mu-dejar, que bajo la tutela y patrocinio de la civilización cristiana conserva,trasmite y modifica en toda España las heredadas preseas del Arte maho-metano, representan fiel y eficazmente los últimos esfuerzos, y si fuera lí-cito decirlo así, el último suspiro de aquella cultura artística, que se iniciaá orillas del Tajo con las imitadoras Mezquitas llamadas del Cristo de laLuz y de las Tornerías, y corre á su decadencia y á su postración con laspostreras construcciones del Albaicin y de la Alhambra. Pero entre unos yotros monumentos, ya fijemos nuestra mirada en el peculiar desarrollodel Arte mahometano dentro del suelo español , ya la volvamos al no mé-nos interesante del estilo mudejar, lo mismo en las comarcas de Aragón que en las de Castilla, existen mil y mil monumentos, dignos al par denuestra admiración y de nuestro estudio, destinados á figurar brillante-mente en los Arquitectónicos de España.— Ni será por cierto Toledo la última de las ciudades españolas que, en el doble concepto expre-sado, nos ministre notabilísimos dechados pertenecientes á las referidasedades, acaudalada aún, por ventura, con muy interesantes construc-ciones, que revelan la vida militar del pueblo mahometano en los tiempos,que preceden á la feliz conquista de Alfonso VI .
como significativo, de que mientras en la misma edad, en que viene la Ciudad de Wamba al poder cristiano,Patencia, Avila , Toro, Zamora , Segovia , Valladolid , Salamanca , y con ellas todas las demás ciudades y villasde sus respectivos territorios, se pueblan totalmente de construcciones debidas al estilo románico, no existióen lolcdo una sola fábrica, ya religiosa, ya civil, ya militar, donde no ya imperase, pero ni áun diese razónde su existencia el mencionado estilo. — La simple enunciación delhccbo basta, pues, para explicar y compro-bar satisfactoriamente la observación que aquí exponemos, y de que ofrecimos ya evidentísimas pruebas en laexposición gráfica de cuantos monumentos figuran en nuestra Toledo Pintoresca . La ambicionada córte de losBerii Dbi-n-Nun, al doblar su vencida frente ante Alfonso VI , lograba ver respetados sus hijos, con su reli-gión, sus leyes, sus heredades y su lengua, conservando, por tanto, su cultura y sus artes. Las ciudades de Cas-tilla, colocadas en el terrible limbo, que iba trazando sucesivamente la espada de la Reconquista, presa cons-tante de las algaras y rebatos de cristianos é islamitas, que las yermaban y reducían á escombros, abandonadasen general de sus antiguos pobladores, eran simplemente ocupadas por los reyes de León y de Castilla en la mar-cha triunfa], aunque difícil, de sus ejércitos, viéndoseaquéllos en la indeclinable necesidad de poblarlas de nuevo,para defender y amparar el terreno conquistado, y de reconstruirlas totalmente.—Así el arte ó estilo románi-co, que imperaba en Oviedo y en León , produciendo obras tales como la Colegiata de San Isidoro y la parlecentral de la Cámara Santa, venia á imprimir su rico sello y fisonomía á todas las ciudades de las dos Casti-llas, que recobraban hasta su material existencia al fiat de Fernando I y de los tres Alfonsos, herederos de su glo-ria y su grandeza: así Toledo , que se mira respetada y colmada de honras y privilegios por aquellos príncipes,al dar dentro de sus muros el sér á aquel peregrino estilo mudejar, lo guarda en su seno, como legítima ynatural herencia, anteponiéndolo constante y decididamente á toda otra conquista extraña.
d’une fois sur la mosquée appelée du Santo Cristo de la Luz le cachetde ses conquêtes successives. Il l’agrandit et l’embellit, lorsqu’on touchaitdéjà aux confins de la Renaissance classique, par la main du Grand Car-dinal d’Espagne, avec cette hardie et ingénieuse refrontation mudejare,qui vint sans doute sauver cette construction multiple d’une ruine pro-chaine et complète.—Tolède enrichissait à ce moment là de précieux or-nements appartenant à ce même style architectonique ses Absides et sesTours-Clochers, comme elle avait enrichi dans les siècles précédents seséglises paroissiales et ses monastères. L’occasion paraissant opportune ^la Commission Académique, qui dirige la publication de ces travaux,d’offrir au monde des savants une preuve pratique des enseignements,que dans cette même enceinte fournissait l’art de construire, en transmet-tant de siècle en siècle les éléments émanés d’antiques sources et transfor-més successivement à la chaleur de nouvelles civilisations jusqu’à servird’interprètes légitimes à ces dernières, elle joignit aux additions et auxnouvelles façades de la Mosquée du Santo Cristo de la Luz, dues au stylemudejar, les Tours-Clochers déjà mentionnés, dont l’étude termine leprésent travail.
L’exemple ne doit pas être, en vérité, stérile. Les Mosquées appeléesdu Santo Cristo de la Luz et de las Tornerías, existant heureusement àTolède, signalent dans l’histoire de I’Art mahométan à l’intérieur de laPéninsule Pyrénaïque, l’époque très-intéressante de l’accumulation et del’assimilation, dont le plus bel idéal est la grande Mosquée-Aljama d’Abd-er-Rahman I, où l’on amasse avec une main aussi prodigue qu’avare, unequantité énorme et vraiment merveilleuse de reliques décoratives et demembres architectoniques, créés un jour et élaborés par I’Art chrétien(style latino -byzantin) pour enrichir et embellir les basiliques des mar-tyrs et les temples du Christ et de sa Sainte Mère. Les Tours-clochers,sauvés heureusement dans la Ville de Wamba du vertige destructeur denotre temps, personnifient pendant l’espace de deux longs siècles le stylemudejar, qui sous la tutelle et le patronage de la civilisation chrétienne conserve, transmet et modifie dans toute l’Espagne les trésors hérités deI’Art mahométan, et représentent fidèlement et efficacement les derniersefforts, et s’il nous était permis de parler ainsi, le dernier soupir de cetteculture artistique, qui prend son origine sur les bords du Tage avec lesMosquées appelées du Santo Cristo de la Luz et de las Tornerías,et court à sa décadence et à son épuisement avec les dernièresconstructions de l’Albaicin et de l’Alhambra. Mais entre les uns et lesautres monuments, soit que nos regards embrassent le développementparticulier de I’Art mahométan sur le sol espagnol, soit que nous les tour-nions vers le développement non moins intéressant du style mudejar , surle territoire de l’Aragon comme sur celui de la Castille, il existe desmilliers de constructions dignes à la fois de notre admiration et de notreétude et destinées à figurer d’une manière brillante dans les MonumentsArchitectoniques d’Espagne.— Tolède ne sera certainement pas la dernièredes villes espagnoles, qui sous le double rapport exprimé nous fournissede remarquables modèles, appartenant aux époques mentionnées, elle quia été enrichie encore, par bonheur, de très-intéressantes constructions,révélant la vie guerrière du peuple mahométan dans les temps, qui précé-dèrent l’heureuse conquête d’Alphonse VI .
rappeler ici le fait aussi singulier que significatif, que pendant l’époque, où la Cité de Wamba tombe sous ladomination chrétienne, Falencia , Avila , Toro, Zamora , Ségovie, Valladolid , Salamanque et avec elles toutesles autres cités et villes de leurs territoires respectifs, se peuplent complètement de constructions au style ro-man, tandis qu’il n’existe pas à Tolède un seul édifice, soit religieux, soit civil, soit militaire, où domine lestyle mentionné, ni même où l’on trouve quelques traces de son existence. — Le simple énoncé du fait suffit,donc, pour expliquer et prouver d’une manière satisfaisante l’observation que nous exposons, et de laquelle nousavons déjà donné des preuves évidentes dans l’exposition graphique d’aulanl de monuments, qui figurent dansnotre Toledo Pintoresca. La ville convoitée des Béni Dhi-n-Nun, en courbant son front vaincu devant Al phonse VI , obtenait de voir ses enfants respectés et aussi sa religion, ses lois, ses propriétés et sa langue,et conservait ainsi sa civilisation et ses arts. Les villes de Castille, placées dans le terrible limbe, qu’allait traçantsuccessivement l’épée de la Reconquista, étaient le siège constant des luttes des chrétiens et des islamiles, quiles laissaient sans habitants et les réduisaient en cendres; abandonnées en général de leurs anciens colonisa-teurs, elles étaient simplement occupées parles rois de Léon et de Castille dans la marche triomphante, quoi-que pénible, de leurs armées, et ces rois se voyaient dans l’impérieuse nécessité de les repeupler, pour défendreet protéger le territoire conquis, et de les reconstruire entièrement. — Ainsi l'art ou le style roman, qui domi-nait à Oviedo et à Léon, produisant des œuvres telles que l'Eglise Collégiale de Saint Isidore et la partie centralede la Chambre Sainte, venait imprimer son riche cachet et sa physionomie sur toutes les villes des deux Castilles,lesquelles recouvraient jusqu’à leur existence matérielle par la volonté de Ferdinand I er et des trois Alphon-ses, héritiers de sa gloire et de son pouvoir; ainsi Tolède, qui se voit respectée et comblée d’honneur et deprivilèges par ces princes, après avoir fait naître au dedans de ses murs le singulier style mudejar, le gardedans son sein, comme un héritage légitime et naturel, en le préférant constamment et résolument à toute autreconquête étrangère.