hechas de Orden de S.M. Iz 5
poco que distan estos Países. Para la í 9 , era preciso hacerexperiencias en distancias mas considerables , que las queempleo , para que fuelle sensible la curvidad de la Tierra;y como en tal cafo no fe oyera el Sonido , parece difícil dedeterminar la qnestion.
Iguales operaciones hicieron últimamente en FranciaM. M. Cafsini de Tbury , Maraldi , y el Abate de la Caille ,empleando para las experiencias mayores distancias , a sinde obtener mayor exactitud , como fe ve en las Memoriasde la Academia de las Ciencias de Taris del año 1738 pagi-na 12-8 : por las quales determinaron las mismas condicio-nes que M. Derbam ; con sola la diferencia de darle al Soni-do de velocidad 173 toe fas del pie de Rey de Taris por se-gundo , en lugar de 1142, pies Ingleses, que equivalen a1787 de aquellas toefas.
Otras muchas experiencias fe han hecho por distintosObservadores, como las ya citadas de la Academia del Ci-mento , las de M. M. Hamfleed , Halley , y otras; pero lasmas acreditadas fon las antecedentes, que sin embargo fediferencian en toefas: lo qual ciertamente procede, delmethodo que emplearon, en hacer las operaciones , losunos sirviéndose de mas exactas medidas geométricas , éInstrumentos mas justos para medir el tiempo , que losotros a lo qual como a las crecidas distancias en que hi-cieron las experiencias, pufo la mayor atención Mide Tbu-ry , facilitándoselo todo , la ocasión de repetir la medidade la Meridiana en Francia.
Como nuestra estación en el Reyno de Quito nos ofre-cía la misma comodidad , nos pareció, que debiamos apro-vecharnos de ella, para examinar, y responder a la 1 3, y18 question de M. Tderbam. A la 13 por hallarse Quito