XIII
»mas ó menos. Y ovo le en Toledo de un judío que lo tenie ascon-»dido, et que se non querie aprovechar de él , nin que á otros tu-»biese pro. Et desque D. Alfonso este libro tubo en su poder fízolo leer»á otro su judío que era su phísico, et dízenle Juda Mosca el menor, que»era mucho entendido en el arte de astronomía, et sabie et entendie bien»el arávigo et el latin, et desque por este judío su phísico ovo entendido»el bien, et la gran pro que en 61 yacíc, mandóselo trasladar de arávi-\qo en leng-uage castellano, porque los hombres lo entendiesen meyor et«supiesen de 61 mas aprovechar. Ayudó en este trasladamiento Garci-Perez,«un su clérigo que era otrossí mucho entendido en este saber de astronomía«Et fué acabado de trasladar el segundo anno (1250) que el noble Rey Don«Fernando su padre ganó la ciudad de Sevilla .
«Este libro es muy noble et muy preciado, et quien dél se quisiere apro-«vechar conviene que pare mientes en tres cosas. La primera que sea sa-
«bidor de astronomía. La segunda cosa es que sepa connosccr las piedras,
«et los colores et las faciones de ellas. Otrossí que sepa ciertamente los lo-«gares sennalados o se crian ó se fallan. Et estremar la contrafecha de la«natural. Et deparar otrossí las que naturalmente se ayuntan y confunden«en uno, conociéndolas por peso, et por dureza, et por las otras sennales por«que las puede conocer el hombre que fuere entendido en este saber. La«tercera cosa es que sea sabidor del arte de phísica, que yace mucho de
«ella encerrado en la virtud de las piedras según en este libro se demuestra.
«Et verá cosas maravillosas de la su uirtud que resciven de Dios porque haya«á loar et uendecir el su nombre que sea bendito para siempre jamás amen.»
De las noticias anteriores, ó sea del preámbulo á la versión castellana de los libros de Abolays, resulta como cspusimos anteriormente, que suhistoria y por consecuencia los libros á que se refiere, son posteriores alaño de 1250, ó sea el segundo que liabia trascurrido de la toma de Sevilla ;porque no habiendo entonces alcanzado todavía D. Alfonso la autoridad su-prema, es imposible que Juda Mosca y Garci-Perez titulasen en la prime-ra hoja del libro de Abolays á D. Alfonso Rey de Castilla, et de Murcia ,et de Jaén , et de Sevilla , et del Algarbe, etc. Creemos, pues, mas seguroen vista de las equivocaciones indicadas sobre fechas y títulos tan impor-tantes, que en el códice castellano de Abolays se intercalaron por lomenos algunos folios en tiempos muy posteriores á D. Alfonso; pues si lasintercalaciones hubieran sido hechas durante el reinado de aquel sábio mo-narca, era poco menos que imposible no saber, confundiendo los años enque acaecieron, la conquista de Murcia , la de Sevilla , la muerte de San Fernan do y coronación de D. Alfonso, fechas todas que se refieren á sucesos his-tóricos importantísimos para la monarquía castellana , y sobre los cualesuna equivocación la mas ligera en un escritor del siglo XIII, seria siem-pre incomprensible.