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todas dizen alhulba. que quier dezir los cabellos ayuntados, et dízenles otrossí acumbula. que quierdezir cspiya. (Libro del Cuento de las estrellas, constelación del León.) (1)
Número 37. Manera de observar las estrellas. Et por esso buscaron los ornes maestrías etengennos de muchas manneras. las unas pora catallas de día. et las otras pora de noche. Et las de diapor el Sol. porque non paresce antéll otra estrella ninguna, nin figurada nin por figurar, tan grandees la su lumbre. Mas las de noche sopieron por las otras seys planetas et por las estrellas fixas. Etconnoscieron por ellas los grados, et los mouimientos. et las horas, et los ascendentes, et los puntos.(Constelación del Pez Meridional, libro 3." de las estrellas.)
Número 38. Comparación entre el reino hominal y el animal. Las dos cosas que estremanal orne de las otras animalias son entendimiento et arte de saber, ca por lo al. si el orne es masfermosa laye ion que las otras animalias quanto á nuestra uista. es porque es formado á la figura deDios , segund el dicho en la ley. de. fagamos all orne á nuestra figura et á nuestra semeíanza.
Pero las animalias mas se pagan entre sí de uerse una á otra que la serneíe. que non de ueer allorne. Et si es por razón de ualentía. muchas animalias ay que son mas ualientes que los omes. etmuy mas lijeras. et mas cosredoras. et fazen mas fííos. et an menos enfermedades, et muy mas uiuen.et por ende todas las cosas que naturalmientre an á fazer los miembros del cuerpo mas complido loan ellas que non los ornes. Mas entendimiento et razón es lo que estrema al orne dellas. et lo iazen masacauado que á todas. (Descripción del Inflamado.)
Número 39. Las tres naturalezas del hombre. El cielo del Septentrión, et el cerco de los signos,et el cielo del Mediodía, se acuerdan en uno cuerno las tres naturas que a en ell orne , et son ell alma.
et ell spírito. et el cuerpo. ell spírito que le da uida. et ell alma entendimiento et razón, et el
cuerpo que rescibe estas dos. et que obra con ellas et en ellas, et ellas otrossí que obran en éll et conél. Ca assí cuerno él non podría obrar sin ellas, assí ellas non podrien mostrar ni fazer su obra sin él.(Descripción de la Corona Boreal .)
(1) Mr. Sedillot, en su Memoria sobre los instrumentos astronómicos de los árabes, pág. 124, hablando de la Tiara dice:
Esta constelación no se encuentra señalada en los globos de los museos de Lóndres y de Dresde , y en el Borguese está indicada poruna especie de cuadrado, sobre el cual dice Assemani: Infra caudam Ursa; Mnjoris a figura disjunctwn quadralum exslal, quod geminasstellas continet magnitudine discrepantes, ad exlimam hujus quadrali superficiem: hwc verba habemus Cameli Sarcinm.
El globo de la Biblioteca de París tiene tres estrellas señaladas con claridad, una grande y dos pequeñas, á las cuales corresponde conevidencia la Cabellera de Berenice, sobre la cual en la Astronomía de I.alande, tomo I, pág. 216, se lee: La Cabellera de Berenice sellamó Coma Berenices, crines, capilli , cincinus, cmsaries, trica!, triquetm, rosa, fusus vel colus, fila, stamina, constituida por la reuniónde las estrellas a, b, c, d, c, /', g, h de Elamsteed. Ptolomco no señala mas que las estrellas c, h, g, á las que dió el nombre de laCabellera.
En el globo de París hemos creido descubrir la frase Cidari ó la Tiara; pero tenemos grandes dudas sobre esta lectura. Idcler, p. 29y 291, no da ninguna aclaración sobre este punto, diciendo únicamente que los árabes alguna vez llamaron á la Cabellera de Berenice,como constelación, el manojo de espigas.
En la página 13 de los Comentarios de llydo al catálogo de Ulug-Beigh, aquel ilustre biólogo dice: per Lacum, Comam Berenices inlelli-gendam esse existimo. Aunque esta suposición es infundada, según algunas frases de los libros de Abderrahman Souli, el cual, hablando dela constelación de la Osa Mayor , indicó que la Cabellera, dhafira, era una reunión de estrellas esteriores á dicha constelación, que seencontraban debajo do la cola, y á las cuales los árabes llamaban al-hulba (las crines).
Los astrónomos Alfonsies dieron también cuenta en sus libros de la Cabellera de Berenice, refiriéndola al signo y figura del León, ydando á conocer sus nombres según se leia en los cuadernos de Ptolomeo y en otros de los astrónomos árabes, sin constituir por ellola constelación de la liara, que hubieia dado lugar ú que los tratados Alfonsies de las estrellas, en su caso, en vez de llamarse de lascuarenta y ocho imágenes, hubieran cambiado su nombre por el do Libros de las cuarenta y nueve constelaciones.