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Tomo V. - Parte 1.
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critas por los astrónomos de la pléyada toledana Alfonsí eon las letras lati-nas. Además, en él se hallan las versiones castellanas antiguas de aquellasfrases y nombres. Los árabes del siglo XIII tal vez hubieran llamado á aquellaescritura de las palabras de su lengua sábia, aljamía cristiana, ó algarabía,tan despreciada entre ellos, según dijo Diego de Urrea. Pero si á dicho ca-tálogo se le considera gramatical y ortográficamente, á nuestro juicio me-rece grande atención de todos aquellos que se propongan estudiar el ori-gen y trasformaciones que lia sufrido la lengua castellana en sus primerostiempos bajo la influencia del árabe, de la algarabía, del aljamiado, dellenguaje de los muzárabes, y de los diferentes dialectos, acento y tonomas ó menos diversos de los pueblos que, apartados del centro de Castilla,formaban en los siglos XII, XIII y XIV, y aun en el XV, las fronterasde dicha nación.

Este documento Alfonsí, si, como llevamos dicho, pudiera entre losárabes haber sido considerado como una escritura aljamiada ó algarabiadaen letra latina , de cuatrocientas á quinientas voces, tiene á nuestro jui-cio, de particular y notable, el que dicha versión se verificó y concluyópor los cuidados del Rey D. Alfonso, que fué uno de los primeros gra-máticos de su tiempo en Toledo , ciudad donde es mas que probable queen el siglo XIII, como en la actualidad, se hablase y escribiese el cas-tellano con la mayor pureza; rivalizando en esto con algunas poblacionesde las orillas del Duero y de la cuenca del Pisuerga que pertenecieronantiguamente á los reinos de León y Castilla la Vieja. Por consecuenciael documento gramatical Alfonsí á que nos referimos, por haberle con-cluido escritores y sábios del siglo XIII, que poseían el castellano con lamayor pureza y propiedad de su tiempo, deberá considerarse como im-portante bajo el punto de vista lingüístico; teniendo en cuenta que lasletras latinas que se usaron en dicha escritura del árabe, probablementeno hubieran sido las mismas aunque en el conjunto tuvieran gran pare-cido á las que pudieron usar para el mismo fin los astrónomos de Va-lencia , los portugueses, los catalanes, los pro vénzales, los francos de lamisma edad, los anglo-sajones, los italianos y los germanos. Para cadauno de estos, en sus respectivos dialectos y lenguas vulgares, las letraslatinas tenían ligeras ó profundas modificaciones en la pronunciación; ysi con su sonido convencional hubieran intentado imitar con ellas y fijarpor escrito la pronunciación de las palabras arábigas, hubieran resultadoaljamiados ó algarabiados de muy distinta ortografía, bien por el uso dediferentes letras fáciles de permutar ó trocar, ó bien por el intemperantey habitual abuso de ciertas letras, como defecto muy común y ordinarioen el acento y tono con que se habla y escribe muchas veces la mismalengua en provincias y pueblos muy próximos.

Por nuestra parte, para completar el catálogo estelar traducido al cas-