¿^c~-
H BOU
ESTUDIO POR EL DOCTOR JESUS MUÑOZ TÉBAR
(INGENIEKO CIVIL)
No hay á los ojos del hombre espectáculo más gran-dioso que aquel que nos ofrece la bóveda celeste en unanoche sin luna y sin nubes, cuando limpio el cielo de va-pores, brilla sobre el fondo oscuro la dispersa muchedumbrede las estrellas, y la Vía láctea aparece como cinta degasa blanca y centelleante, prendida en el zenit y cayendoen arco al Norte y al Sur sobre el lejano horizonte.
Abísmase la humana inteligencia ante ese cuadro su-blime si se piensa en la inmensa distancia que separa lasestrellas, en los misterios de las nebulosas y en el exiguotamaño de nuestro globo sobre el cual el hombre, desde unpunto imperceptible que ocupa con sus plantas, analiza esecampo sin linderos.
De la fascinación á que nos lleva la inmovilidad de lasestrellas en esas noches limpias y tranquilas, despiértanosde cuando en cuando el aparecimiento repentino de glo