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6 (1859) Tarragona - Toledo / por Manuel de Assas ... [et al.]
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MONUMENTOS ARQUITECTÓNICOS DE ESPAÑA .

Si tan poco han averiguado los más diligentes investigadores de nues-tros dias, respecto de la Pintura mural en la España de la Edad Media ,y si lo que piensan tener determinado con evidencia histórica ofrece ana-cronismos hasta de ochocientos años 1 , no será, pues, maravilla que aldarse á luz en los Monumentos Arquitectónicos de España obras como lasque nos proponemos ilustrar en el presente estudio, despierten vivamenteel interés de aquellos entendidos arqueólogos, contribuyendo á reformar elerrado concepto que sobre este punto de nuestra historia monumental tie-nen concebido. Porque, en realidad, lejos de ser la Península Ibérica tanpobre, como se pretende, en este género de obras artísticas, á pesar de laincuria, y áun podríamos decir del punible desamor, con que se han vistohasta ahora por los que mayor interés debieron mostrar en su conserva-ción, han llegado á nuestros dias Pinturas murales tan notables y de épo-cas tan diversas, que sin temor de errar aseguramos desde luégo, en vistade estos irrefragables testimonios, que no abandonó España en toda laEdad-Media su cultivo.

No intentamos ahora trazar la historia de esta manifestación artística,reservada á la ilustración de muy notables monumentos arquitectitónicosla oportuna ocasión de tan útil ensayo. Al estudiar los que ántes y des-pués de la invasión mahometana constituyeron las glorias del Arte lati-no-bizantino, desde los primeros dias de su existencia, y al determinar elmagnífico proceso del Arte románico, que tantas maravillas produjo en elsuelo de la Península , no han escaseado, por cierto, las Pinturas murales,que nos han ofrecido abundante materia de ilustración histórica en puntotan olvidado como importante; y primero los cánones de los Concilios ylas declaraciones de doctísimos agiólogos, después muy señalados frag-mentos de muros, esmeradamente decorados de pinturas al temple, y másadelante peregrinos descubrimientos, realizados así en las fábricas arqui-tectónicas debidas á la Monarquía asturo-leonesa como á las construccionesque pregonan el creciente poderío de las monarquías aragonesa y caste-llana, han venido sucesivamente á comprobar el ya indicado aserto, nosiendo, en verdad, entre todos los monumentos de este género que nos hasido dado ilustrar en los Monumentos Arquitectónicos de España 2 , el-nos digno de estudio el que constituye el último descubrimiento, verificadoen la Ermita del Santo Cristo de la Luz, en Toledo .

Despiertan, en efecto, las Pinturas murales halladas últimamente enla expresada fábrica, la atención de la ciencia arqueológica, no ya sólopor su importancia, cual monumentos históricos, sino por su significaciónartística, no ménos que por el sitio y la forma con que han salido de nue-vo á la luz del dia. Comunicónos la noticia de tan inesperado hallazgonuestro hijo, don Ramiro, arquitecto de la Ciudad Imperial, al lograrseaquella buena fortuna. Advertida la ilustrada Diputación Provincial por laComisión de Monumentos Históricos y Artísticos de que, deterioradaslas cubiertas de aquella antiquísima Mezquita, peligraban su bóvedas yáun sus muros, mandó á su entendido arquitecto, que lo era á la sazóndon Mariano López Sánchez, formar el oportuno presupuesto para reparar-los; y aprobado el proyecto, procedióse en los últimos dias de Noviembrede 1871 á la ejecución de las obras, derribándose cuerdamente la mez-quina é infeliz construcción, que aparecía adosada á la parte exterior delábside. Prosiguiendo los trabajos, rozábase en 6 de Diciembre el antiguoenlucido de yeso, que cubría en el interior el muro de la derecha, cuandose advirtieron claras señales de hallarse éste tabicado en varios puntos.Reconociólo en el mismo dia el Sr. López Sánchez con el detenimientoque tal novedad pedia, lo cual practicó también en el de la izquierda; yconvencido de la certeza de aquel hecho, dispuso romper los últimos tabi

1 El anacronismo, ya de suyo reparable por su magnitud, lo es más todavía, cuando vemos la seguridad conque Mr. Ernesto Bretón asegura que no sólo las armas y los trajes, sino también la arquitectura y los bajeles, quelos árabes trajeron á España , están representados en los frescos de la Capilla Mozárabe con muchos pormenores(anee beaucoup de détails). Tenemos á la vista numerosos calcos y apuntes, que en 1844 hicimos de las armas*trajes, armaduras, caparazones y barcos sobre los indicados frescos; y al hallar en ellos los arneses, cascos, bra-zaletes, brafoneras, espadas, picas, arcabuces, mosquetes, lombardas, ribadoquines, mechas, atambores, gual-drapas y demas útiles y prendas propias del traje y de los arreos militares de fines del siglo XV y principiosdel XVI, no acertamos á comprender de dónde ha podido provenir en tan ilustrado arqueólogo copia tal deerrores. Estamos, sin embargo, acostumbrados á ver que los más diligentes investigadores del lado allá del Piri­ neo , al poner su planta en nuestro suelo, lo ven todo con extrañas formas y colores, y no nos maravilla por tantoesta manera de abdicación de todo sentido histórico. Nuestra obligación de rectificar tales errores no deja de serpor esto ménos sagrada, y tanto más imperiosa y seria cuanto puede ser mayor el efecto de los mismos, dada laautoridad científica de sus propaladores. Esto sucede precisamente respecto de la Pintura Mural en la Península Ibérica durante la Edad Media , con el error que combatimos, felicitándonos de que el descubrimiento de las delSanto Cristo de la Luz nos haya traido la ocasión oportuna para ensayar esta vindicación histórica.

2 Recomendamos más especialmente á nuestros lectores la Monografía de la Colegiata de San Isidoro de León , donde con motivo del estudio del celebérrimo Panteón de los Reyes, cuyas bóvedas conservan todavíamuy preciosas pinturas, damos particular noticia de la Pintura Mural en nuestro suelo hasta el siglo XIII.

Si les plus zélés investigateurs de nos jours ont été si peu exacts rela-vement à la Peinture murale en Espagne pendant le Moyen-Age, et si cequils pensent être établi avec une évidence historique, présente des ana-chronismes de huit cents ans 1 , il ne sera pas merveilleux quen publiantdans les Monuments Architectoniques dEspagne, des œuvres comme cellesque nous nous proposons de faire connaître dans cette étude, elles névei-llent vivement lintérêt de ces archéologues, et ne contribuent à réformerlidée erronée, quils se sont faite sur ce point de notre histoire monumen-tale. Car en réalité, loin que la Péninsule soit aussi pauvre quon prétenddans ce genre dœuvres artistiques, en dépit de lincurie, et nous pourrionsmême dire, de la désaffection coupable montrée jusquà présent par ceuxqui auraient porter le plus grand intérêt à leur conservation, des pein-tures murales, si remarquables et dépoques si diverses, sont arrivées jus-quà nos jours que sans crainte derreur nous assurons tout dabord, enprésence de ces irréfragables témoignages, que la culture de cet art najamais été abandonnée pendant tout le Moyen-Age.

Nous nessayons pas maintenant de tracer lhistoire de cette manifes-tation artistique : cette utile tâche est réservée pour une occasion plus pro-pice, il y aura à soccuper de très-remarquables monuments architecto-niques. En étudiant ceux qui, avant et après linvasion mahométane, cons-tituèrent les gloires de IArt latino-byzantin, dès les premiers jours deson existence, et en déterminant le magnifique développement de PArtroman, qui produisit tant de merveilles sur le sol de la Péninsule , on peutsassurer que les Peintures murales nont pas manqué, et elles nous ontoffert une abondante matière denseignement historique sur un point aussioublié quil mérite peu de lêtre : dabord les canons des Conciles et lesdéclarations de très-doctes agiologues, puis des fragments très-remarqua-bles de murs soigneusement décorés de peintures au temple et plus tardde singulières découvertes réalisées, tant dans les fabriques architectoni-ques dues à la Monarchie asturienne-léonaise, que dans les constructionsqui proclament la puissance croissante des monarchies aragonaise et casti-llane, sont venues successivement confirmer lassertion avancée. Parmi lesmonuments de ce genre quil nous a été donné de faire connaître dans lesMonuments Architectoniques dEspagne 2 , celui qui constitue la dernièredécouverte, réalisée dans IErmitage du Santo Cristo de la Luz à Tolède,nest pas en vérité le moins digne détude.

En effet, les Peintures murales découvertes dernièrement dans cettefabrique, éveillent lattention de la science archéologique, non pas seule-ment par leur importance, comme monuments historiques, mais par leursignification artistique, et par le lieu et le mode elles ont été de nouveaurendues à la lumière du jour. Ce fut notre fils, don Ramiro, architecte dela Cité Impériale, quand eut lieu cette bonne fortune, qui nous communi-qua la première nouvelle dune découverte si inattendue. La DéputationProvinciale ayant été avertie par la Commission des Monuments His-toriques et Artistiques, que les toitures de cette très-antique Mosquée ,étaient dans un tel état de dégradation que non seulement les voûtes maisles murs menaçaient ruine, chargea son habile architecte à cette époque,don Mariano Lopez Sanchez, de faire le devis convenable pour les réparer;et le projet approuvé, on se mit à lœuvre dans les derniers jours de No-vembre 1871, et lon démolit discrètement la mesquine et malheu-reuse construction, quon voyait adossée à la partie extérieure de labside.En continuant les travaux, le 6 Décembre on raclait lancien enduit deplâtre, qui couvrait à lintérieur le mur de la droite, quand on saperçut àdes signes certains, que ce mur nétait formé sur plusieurs points que parune cloison. Le jour même, M. ¡Lopez Sanchez reconnut le mur avec lesoin que cette particularité exigeait, et répéta son investigation sur celui

1 Lanachronisme, remarquable en lui même par sa grandeur, le devient davantage encore, quand nous vo-yons la sécurité avec laquelle M. Ernest Breton assure que non seulement les armes et les costumes, mais aussilarchitecture et les vaisseaux que les arabes conduisirent en Espagne , sont représentés dans les fresques de la Cha-pelle Mozarabe «avec beaucoup de détails .» Nous avons sousles yeux de nombreux calques et des notes, que nousfîmes en 1844, des armes, des costumes, des armures, des caparaçons et des vaisseaux sur les fresques indiquées,et en y trouvant les harnais, casques, brasselets, brassards, épées, piques, arquebuses, mousquets, lombardes,eouleuvrines, mèches, tambours, mantes de chevaux et autres utensiles et effets propres au costume et à léqui-pement militaires de la fin du XV e et du commencement du XVI e siècle, nous ne pouvons comprendre d a puvenir, chez un archéologue si distingué, une si grande masse derreurs. Nous sommes cependant accoutumé à voirque les plus capables investigateurs de par dedà les Pyrénées, en mettant le pied sur notre sol, voient tout sous desformes et des couleurs étranges, et cette espèce dabdication de tout sens historique ne nous émerveille pas. Notreobligation de rectifier de telles erreurs, ne laisse pas pour cela den être moins sacrée et dautant plus impérieuseet sévère que leffet peut en être plus grand, en raison de lautorité scientifique de leurs propagateurs. Gela arriveprécisément pour la Peinture Murale dans la Péninsule Ibérique pendant le Moyen-Age, à propos de lerreurque nous combattons, et nous nous félicitons que la découverte des Peintures du Santo Cristo de la Luz nousait fourni loccasion dessayer cette revendication historique.

2 Nous recommandons plus spécialement à nos lecteurs la Monographie de la Colegiata de San Ïsidoro de Leon, à loccasion de l'étude du très-célèbre Panteon de los Reyes, dont les voûtes conservent encore de très-précieu-ses peintures, nous avons particulièrement compte de la Peinture Murale sur notre sol jusquau XIII e siècle.