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6 (1859) Tarragona - Toledo / por Manuel de Assas ... [et al.]
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MONUMENTOS ARQUITECTÓNICOS DE ESPAÑA .

mogéneo, revelando un mismo procedimiento en la manera de usarlo.Todo parecía inclinar á la aparente conclusión de que el muro mudejardel Nordeste ofrecía en su construcción el mismo carácter de antigüedad,poniéndonos en la disyuntiva de anular la obra del Cardenal Mendoza, conmanifiesta contradicción de la historia del arte, ó de suponer las Pintu-ras murales coetáneas de aquella restauración, lo cual era todavía másabsurdo. Examinando atentamente los datos recogidos, hallamos, no obs-tante, un hecho notabilísimo, que bastaba á desvanecer todo desaliento,animándonos en la investigación comenzada. Tal era, en verdad, la existen-cia de los mechinales, que, como saben ya los lectores, habían sido abier-tos dentro de las hornacinas de ambas zonas, destruyendo parte de las pin-turas. Ahora bien: pues que estos mechinales sólo habían podido abrirseallí para sostener una andamiada que, refiriéndose á los dos cuerpos de laconstrucción, sirviera para una nueva fábrica, evidente aparecía que cual-quiera que fuese esta construcción, debia ser posterior á la que contenialas Pinturas murales, rotas precisamente al ejecutarla.

Con esta conclusión irrebatible persistimos en la inquisición, y elresultado no ha podido ser, á nuestro cuidar, más satisfactorio. Habíanosllamado desde el principio la atención, con el mayor grueso del muro deesta parte central de la Ermita sobre el Ábside, la ninguna corres-pondencia que existia entre las formas exteriores é interiores del ex-presado muro; correspondencia en que se habían extremado las cons-trucciones mudejares de igual naturaleza, que de aquel mismo tiempohan llegado íntegras á nuestros dias 1 : el grueso excedía en 0 ra ,24, puesque el muro en cuestión presentaba 0 m ,99, miéntras sólo constaba el delÁbside de 0, m 75; los tres arcos ornamentales de la fachada, pertenecien-tes al Crucero , no se correspondían con las hornacinas interiores, en tan-to que se hermanaban perfectamente en uno y otro cuerpo con los res-tantes del Ábside, según recordamos en la descripción dada arriba. ¿Porqué, pues, estas diferencias y desemejanzas en una construcción tan exi-gua, y cuyas iguales y coetáneas ostentan la más simétrica regularidaden este punto?Un solo esfuerzo de investigación podía llevarnos al úl-timo resultado.

Notado ya que el fondo de la hornacina grande de la zona inferior, cu-yas pinturas, aunque del todo indescifrables, son relativamente moder-nas, estaba formado por un tabique, practicóse en él una abertura, bro-tando de esta operación la luz que ambicionábamos. En el centro delmuro actual existe un espacio, que mide 2 ra ,30 de altura por un l m de an-chura y 0 m ,35 de profundidad; y en este no sospechado hueco, que cae áplomo de la ventana superior, sustituida en tiempos muy posteriores á lahornacina central, se descubren con entera evidencia vestigios de unapuerta que, acomodada á las referidas dimensiones, daba ingreso á laErmita mudejar por esta parte del Crucero. Producen este convencimien-to, demas de su especial disposición, los montantes de madera que ha-cían allí oficio de umbrales y presentan todavía las quicialeras, en quegiraba la hoja de la puerta 2 . Dista ésta del paramento de la fábrica, talcomo ahora existe, sobre 0 m ,25, cantidad en que excede este muro,según han visto ya los lectores, al del Ábside.Hallábase al interior dela Ermita cerrado en parte dicho ingreso, conforme indica la planta, porun machón, que tuvo el doble objeto de fortificar la construcción y derecibir el muro superior, en que se abrió posteriormente la referida ven-tana vulgar, que da hoy luz al Caucero. Reconocidos con la madurez quela investigación solicitaba todos estos datos, y arrojando naturalmente lapalmaria demostración de que la expresada puerta fué recogida dentro dela fábrica, la cual dió por resultado la fachada mudejar que unificó Ábsidey Crucero, en la última de las restauraciones verdaderamente artísticas,realizada á fines del siglo XV, ¿será ya posible poner en duda la refronta-cion verificada en la construcción central de la Ermita del Santo Cristo

1 Entre otras muchas iglesias mudejares de esta misma edad, nos será dado citar la que es designada en Ta-layera de la Reina bajo la advocación de Santiago: su ábside, de análoga, ya que no de idéntica traza á la de éstedel Santo Cristo de la Luz , y construido, como él, á fines del siglo XV, guarda tan exacta relación y corres-pondencia en el interior y exterior de sus muros que, trazada una de las dos caras, puede dibujarse sin va-cilar la otra. Lo mismo se observa, por punto general, en todas las construcciones mudejares, donde es posi-ble hacer este estudio.

* Debemos advertir, como va notado con puntos en el alzado del muro Nordeste, que damos en la láminade los conjuntos y la planta del Crucero, qne describía esta puerta al interior del templo un arco redondo,presentando su intrádos en escuadra, según se determina en la planta. Sobre los umbrales asienta una série deladrillos, colocados sin mortero alguno, y en ellos descansa la parte de muro que forma ahora el derrame dela ventana superior, colocada á plomo, como indicamos en el texto, sobre el hueco de la antigua puerta. Esindudable que esta ventana sustituyó á una fenestra semejante, ya que no del todo igual, á la que forma conella cierta euritmia en el muro frontero.

proportion presque égale à la brique, offrait la même composition, etparaissait se montrer également homogène, en révélant un même pro-cédé dans la manière dont il était employé. Tout semblait faire inclinervers la conclusion apparente que le mur mudejar du Nord-Est offraitdans sa construction le même caractère dantiquité, et nous mettait danslalternative ou dannuler lœuvre du Cardinal Mendoza, ce qui était encontradiction manifeste avec lhistoire de lart, ou de supposer les Peintu-res murales contemporaines de cette restauration, ce qui était encore plusabsurde. En examinant attentivement les données recueillies, nous trou-vâmes cependant un fait très-remarquable, qui suffisait à dissiper toutdécouragement, et nous excitait à continuer linvestigation commencée.Cétait, en vérité, lexistence des boulins ou trous qui, comme le saventdéjà nos lecteurs, avaient été ouverts dans les niches des deux zonespour soutenir un échafaudage qui se rapportant aux deux corps de lédi-fice, avait servi pour une nouvelle construction; il paraissait évident que,quelle que fut cette construction, elle devait être plus récente que celle se trouvaient les peintures murales, détruites précisément pour sonexécution.

Avec cette conclusion irréfragable, nous persistâmes dans linvestiga-tion, et le résultat ne pouvait pas en être, à notre avis, plus satisfaisant.Notre attention, dès le principe, avait été appelée sur lépaisseur du mur decette partie centrale de Y Ermitage, plus grande que celle du mur de Y Ab-side, et sur le défaut total de correspondance, qui existait entre les formesextérieures et intérieures du dit mur ; correspondance observée avec unsoin extrême dans les constructions mudéjares de même nature, qui sontarrivées dans leur intégrité de cette époque jusquà nos jours 1 : lépais-seur excédait de 0 m ,24, puisque le mur en question présentait 0 m ,99 pen-dant que celui de Y Abside ne comptait que0 m ,75 ; les trois arcs ornemen-taux de la façade, appartenant au Transept, ne correspondaient pas avecles niches intérieures, tandis quils saccordaient parfaitement dans lun etlautre corps avec les autres de Y Abside, comme nous lavons rappelé plushaut dans sa description. Pourquoi donc ces différences et ces dissem-blances dans une construction si exigiie, et dont les analogues et con-temporaines présentent la symétrie la plus régulière sur ce point?Unseul effort dans linvestigation pouvait nous conduire au résultat final.

Ayant remarqué que le fond de la grande niche de la zone inférieure,dont les peintures, quoique absolument indéchiffrables, sont relativementmodernes, était formé par une cloison, on y pratiqua une ouverture, etla lumière que nous ambitionnions jaillit de cette opération. Dans le cen-tre du mur actuel il existe un espace, qui mesure 2 m ,30 de hauteur surl m de largeur et 0 m ,35 de profondeur 4 , et dans ce vide non soupçonné,qui est daplomb avec la fenêtre supérieure, a substituée en des tempsplus récents à la niche centrale, on découvre avec une complète évidenceles traces dune porte, qui adaptée aux dites dimensions, donnait en-trée à Y Ermitage mudêjar par cette partie du Transept. Cette convictionest produite, outre la disposition spéciale, par les montants de bois qui fai-saient loffice de chambranles et présentaient encore les trous des gonds,dans lesquels était fixé le vantail de la porte 2 . Celle-ci est éloignée du pa-rement de la construction telle quelle existe aujourdhui, de 0 m ,25, quan-tité qui représente lexcédant de ce mur sur celui de Y Abside, comme lontdéjà vu nos lecteurs.La dite entrée se trouvait en partie fermée à linté-rieur de Y Ermitage, conformément à lindication du plan, par un contre-fort, qui eut le double objet de fortifier la construction et de recevoir le mursupérieur, dans lequel souvrit beaucoup plus tard la fenêtre vulgaire, quidonne aujourdhui du jour au Transept. Après avoir reconnu, avec la matu-rité que linvestigation demandait, toutes ces données, démontrant naturelle-ment dune manière palpable que cette porte fut enveloppée en dedans dela construction, qui donna pour résultat la façade mudéjare, qui réunitY Abside et le Transept, dans la dernière des restaurations vraiment artis-tiques, réalisée à la fin du XV e siècle,sera-t-il possible de mettre en doute

1 Parmi beaucoup dautres églises mudéjares de cette même époque, on nous permettra de citer celle de Ta-lavera de la Reina, désignée sous linvocation d e Santiago : son abside dun tracé analogue sinon identique àcelui de labside du Santo Cristo de la Luz, et construit, comme lui, à la fin du XV e siècle, garde une si exacterelation et correspondance à lintérieur et à lextérieur de ses murs, quaprès avoir tracé une des deux faces,on peut dessiner lautre sans hésiter. En général on observe la même chose dans toutes les constructions mu-dejares, il est possible de faire cette étude.

2 Nous devons avertir que, comme cela est marqué en pointillé sur lélévation du mur Nord-Est, que nousdonnons dans la planche se trouvent les ensembles et le plan du Transept, cette porte décrivait à linté-rieur du temple un arc rond, présentant son intrados en carré, comme cela est déterminé dans le plan. Sur leslinteaux est assise une rangée de briques, placées sans aucun mortier, et sur elles repose la partie du mur, quiforme à présent le bas de la fenêtre supérieure placée daplomb, comme nous lavons indiqué dans le texte, surle vide de lancienne porte. Il ny a pas de doute que cette fenêtre nait été substituée à une fenêtre semblable,quoique pas tout à fait égale, à celle qui forme avec elle dans le mur den face une certaine eurhythmie.