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Pudiéramos citar muchos ejemplos de coronas ofrendadas en la anti-güedad clásica, pero el temor de pasar por pedantes contiene nuestrapluma. Nos contentaremos con reproducir un par de hechos que nossuministran el mas curioso y diligente viajero griego 1 , y el sabio enciclo-pedista citado poco ha, hojeados al acaso.—«A la orilla del Asterio nacela yerba llamada asteria, de la que tegen coronas para el simulacro deJuno que se venera en el templo de Eubea 2 .»—«La estátua de la diosalleva en la cabeza una corona en que figuran bellamente esculpidas lasGracias y las Horas.»—«Entre los donativos hechos á la misma deidadfigura una corona de oro ofrendada por Nerón ; este mismo emperador donó varias coronas de diversas hojas al famoso templo de Júpiter deOlimpia, cuyo simulacro es obra de Fidias 3 .»—Vamos ahora á Roma :vuelve el gran Pompeyo vencedor de Mitrídates y de Farnaces, y de so-juzgar el Ponto , la Paflagonia y la Bitinia , y lleva al templo de JúpiterGapitolino, entre multitud de objetos de gran valor, treinta y tres coronasde margaritas 4 .
La consagración de todas las ofrendas, y de consiguiente la de lascoronas, se hacia entre los romanos con minuciosas y hasta pueriles ce-remonias, á que se daba grande importancia. Una de ellas era colgarlasal lado izquierdo de la divinidad, es decir, ála parte de levante, pues lasestátuas de los dioses se colocaban por lo común mirando á mediodía, demodo que tenian el levante á su izquierda. Este punto de la esfera era debuen agüero al decir de los arúspices, y en prueba de la generalidad deesta práctica de suspender las ofrendas á la izquierda de los ídolos, nosbastará recordar aquellos versos del Venusino al despedirse de la blandamilicia de Vénns:
Nous pourrions citer un grand nombre d’exemples de couronnesoffertes dans l’antiquité classique; mais dans la crainte d’affecter une éru-dition pédantesque, nous nous bornerons à reproduire une couple de faits,trouvés à l’aventure dans le diligent voyageur grec, dont les récits sontd’une si haute curiosité 1 , et dans le savant encyclopédiste cité plus haut.—«Sur les bords de l’Aster croît une herbe appelé astérie dont on tressedes couronnes pour la statue de Junon que l’on vénère dans le templed’Eubée 2 .»—«La statue de la déesse a sur la tête une couronne où sontsculptées les Grâces et les Heures.»—«Entre les dons offerts à la mêmedéesse on voit une couronne d’or offerte par Néron ; ce même empereurfit don de plusieurs couronnes de feuilles variées au temple de Jupiter àOlympie , où la statue du dieu est l’œuvre de Phidias 3 .»—«Transporlons-nous maintenant à Rome: le grand Pompée y rentre veinqueur de Mithri-date et de Pharnace, après avoir subjugué le Pont , la Paphlagonie et laBithynie, et il porte au temple de Jupiter Capitolin, parmi une quantitéd’objets de grande valeur, trente-trois couronnes de perles 4 .»
La consécration de toutes ces offrandes, et par conséquent celle descouronnes, se faisait chez les romains avec des cérémonies minutieuseset même puériles, mais auxquelles on attachait une grande importance.L’une d’elles consistait à les suspendre au côté gauche de la divinité,c’est-à-dire à l’orient: car on plaçait d’ordinaire les statues des dieuxtournées vers le midi, de manière qu’elles avaient l’orient à leur gauche.Ce point de la sphère était de bon augure au dire des aruspices; et pourpreuve qu’il était de pratique générale de suspendre les offrandes à lagauche des idoles, il nous suffira de rappeler ces vers du poète vénusinfaisant ses adieux au culte de Vénus:
Nunc arma defunctumque belloBarbiton hic paries habebitLoevum marina? qui Veneris latusCustodit 5 .
Nunc arma defunctumque belloBarbiton hic paries habebitLoevum marinae qui Veneris latusCustodit 5 .
Esta costumbre no existió quizá entre los griegos, menos supersticiososque los romanos, porque creemos que Pausanias , al describir tan minu-ciosamente como acostumbra las ofrendas que vió en los templos deEubea , de Coronea, Olimpia y otras ciudades, no expresa que aquellasestuviesen colocadas solamente á la parte de levante, sino que, por elcontrario, las supone ocupando ya el pronaos ó vestíbulo, ya su átrio,ya su primer ingreso (in primo aditu), ya el interior de la celia á uno yotro lado del sagrado simulacro, ya por último en el friso y en la mismatechumbre 6 .
Cette coutume n’existait peut-être point chez les grecs, moins supersti-tieux que les romains; car nous croyons que Pausanias en décrivant aussiminutieusement qu’il en a l’habitude, les offrandes qu’il avait vues dansles temples d’Eubée, de Goronée, d’Olympie et autres villes, ne dit pasqu’elles fussent placées exclusivement du côté de l’orient, mais les supposeau contraire occuper tantôt le vestibule, tantôt le pronaos ou portique,ailleurs le seuil à l’entrée [inprimo aditu), ou bien l’intérieur de la cella,de l’un et de l’autre côté indistinctement de l’image sacrée, ou bien enfinla frise et même le toit 6 .
del mimen bienhechor. Tanto se asemejaban en esto los templos paganos á las iglesias de los siglos medios, yaun á muchos de nuestros modernos santuarios, que cuando leemos en Horacio , Cicerón , Ovidio y Tibulo ladescripción de las tablillas votivas ( tabelles ) y de las ofrendas ( donaria ) que consagraban á los dioses lasgentes de condición humilde que por su intercesión creían haberse salvado de algún grave daño, y que repre-sentaban ya la pintura del suceso milagroso, ya la imagen de la parte ó miembro curado por la asistenciadivina, al punto nos asalta el recuerdo de las iglesias de Ntra. Sra. de Atocha y de la Virgen de la Paloma,en las cuales tanto abundan esos objetos. La única diferencia está en que los antiguos hacían esas imágenes depies, manos, ojos, etc., de barro cocido, y aun á veces de mármol, y entre los modernos católicos suelen serde cera.
Las personas pudientes hacían ofrendas de otra especie, según la riqueza, el gusto y la devoción de cadauno. Ya consagraban á la divinidad las armas cogidas al enemigo, como nosotros las banderas; ya trípodes,aras y objetos preciosos de todo género, como nosotros altares, relicarios, temos, imágenes, etc. Las catedralesde la edad media, á semejanza de las basílicas de Roma en los dias de Anastasio el Bibliotecario , conteníanverdaderas colecciones de objetos curiosos y raros que quizá hoy escandalizarían como cosas enteramente pro-fanas. Aun se conservan en la catedral de Sevilla , en lo alto de la puerta que sale al cláustro de San Jorge,vulgarmente llamado del Lagarto , un enorme colmillo de elefante, una vara que se dice haber pertenecido alprimer asistente de aquella ciudad, un freno que la popular tradición supone del caballo del Cid, y un grancocodrilo disecado que el Soldán de Egipto envió al rey don Alonso el Sabio en 1260, juntamente con otrosanimales extraños. El referido Anastasio (inLeon. IV) menciona entre las ofrendas de esta especie los huevosde avestruz: coronas aureas duodecim, gabatham unam, et struthiocamelorum ova cluo. — En cuanto á losantiguos, no era solo al templo de Juno en Samos , calificado por Estrabon de pinacoteca, al que convenia esteconcepto; al de la misma diosa en Eubea (hoy Negroponto) y á otros muchos de la Grecia podia hacerseextensivo, atendido el número considerable de objetos artísticos preciosos en ellos reunidos. ¡Qué interesantesdepósitos del arte clásico aquellos! ¡qué gabinetes suntuosos de estatuaria, glíptica, pintura y orfebrería!
- « Eam herbam Junoni quum integram offerunt, tum e foliis coronamenta contexunt.» Grecle descriptio,cum catina Romuli Amasci interpret. — Corinthiaca, sive lib. II, cap. XVII.
3 « Sunt in Olimpii fano quas Nero donavit coronae: earum quae est ordine tertia, oleastri; quarta, quercusfrondem imitatur.»—Lib. V, cap. XII.
1 Tertio triumpho, quem de piratis, etc., die natalis sui egit, transtulit alveum cum tesseris lusorium egemmis duabus, latum pedes 3, longum pedes 4 (et ne quis de ea re dubitet, nulla gemmarum magnitudinehodie propre ad hanc amplitudinem accedente, in ea fuit luna aurea pondo XXX); lectos triclinares tres; vasaex auro et gemmis abacorum novem*; signa aurea tria, Minervae, Martis et Apollinis; coronas ex margaritistriginta tres; etc. —Plin. IIist. nat. Lib. XXXVII, cap. II.
5 Lib. III, oda XXVI—ad Venerem.
6 Describe el citado Pausanias el templo de Juno en Eubea , y despues de enumerar los objetos de suvestíbulo, donde están las estátuas de las mujeres dedicadas al culto de la diosa, de varios héroes y otrospersonajes, la de Orestes , dádiva que lleva el nombre de Augusto , dice: «En el primer ingreso del templo (inprimo aditu ) están á la izquierda las Gracias, de escultura primitiva; á la derecha el lecho de Juno ( Junonislectus ); en la antigua parte del templo, ó pronaos, está colocado aquel escudo que Menelao quitó á Euphorbo
Quae novem abacis onerandis paria forent.—Harduino.
l’existence offerts en sacrifice volontaire comme trophées et dépouilles sur l’autel d’une divinité bienfaisante.Telle était la ressemblance sous ce rapport des temples du paganisme avec nos églises du moyen-âge et mêmeun grand nombre de nos sanctuaires modernes, que lorsque nous lisons dans Horace, Cicéron , Ovide etTibulle la description des tablettes votives ( tabellæ ) et des offrandes ( donaria ) que les gens d’humble conditionconsacraient aux dieux, croyant avoir échappé par leur intercession à quelque grave malheur, et qui repro-duisaient ou bien le tableau de l’évènement merveilleux, ou l’image de la partie ou du membre guéri parl'assistance divine, nous nous rappelons sur-le-champ les églises de Notre-Dame d'Atocha et de la Vierge dela Paloma, où ces objets sont exposés en si grand nombre. La seule différence est que les anciens faisaientces images de pieds, de mains, d’yeux, etc., en terre cuite, et même quelquefois en marbre, et chez lescatholiques modernes elles sont pour l’ordinaire en cire.
Les personnes riches faisaient des offrandes d’une autre espèce, suivant la fortune, le goût et la dévotionde chacun. Ils consacraient à la divinité les armes prises à l’ennemi, comme nous leur consacrons les drapeaux;ou bien des trépieds, des autels, et des objets précieux de toute nature, comme nous leur offrons des autels,des reliquaires, des habits et ornements, des images, etc. Les cathédrales du moyen-âge, à l'exemple desbasiliques de Rome du temps d’Anastase-le-Bibliothécaire, contenaient de véritables collections d’objets curieuxet rares qui peut-être nous scandaliseraient aujourd’hui comme choses entièrement profanes. On conserve encoredans la cathédrale de Séville dans le haut de la porte qui donne sur le cloître de Saint-George, vulgairementdit du Lézard, une défense énorme d’éléphant, un bâton qui appartint, dit-on, au premier asistente (premiermagistrat) de cette ville, un mors que la tradition populaire prêtent avoir été au cheval du Cid, et un grandcrocodile empaillé que le Soudan d’Egypte envoya au roi Alphonsc-le-Sage en 1200, tout ensemble avecd’autres animaux étranges. Le même Anastase mentione entre autres offrandes de ce genre des œufs d’au-truche: coronas auveas duodecim, gabatham unam, et struthiocamelorum ova duo. —Quant aux anciens, cen’était pas seulement au temple de Junon à Samos , que Slrabon qualifie de pinacothèque , que cette dénomina-tion convenait: on aurait pu donner ce nom à celui que celte même déesse avait dans file d’Eubôe (aujourd’huiNégropont) et à beaucoup d’autres dans la Grèce , vû le nombre considérable d’objets d’art précieux qui s’ytrouvaient réunis. Quels entrepôts intéressants de 1 art classique c’étaient là! quels somptueux cabinets destatuaire, de glyptique, de peinture et d’orfèvrerie!
2 «Eam herbam Junoni quum integram offerunt, tum e foliis coronamenta, contexunt.» Greciæ descriptio,cum latina Romuli Amasæi interpret. — Corinthiaca, sive liv. II, cbap. XVII.
3 «Sunt in Olimpii fano quas Nero donavit coronæ: earum quæ est ordine tertia, oleastri; quarta quercusfrondem imitatur.»—Liv. V, cbap. XII.
1 Tertio triumpho, quem de piratis, etc., die natalis sui egit, transtulit alveum cum tesseris lusorium cgemmis duabus, latum pedes 3, longum pedes 4 (et ne quis de ea re dubitet, nulla gemmarum magnitudinehodie propre ad hanc amplitudinem accedente, in ea fuit luna aurea pondo XXX); lectos triclinares tres; vasaex auro et gemmis abacorum novem*; signa aurea tria, Minervae, Martis et Apollinis; coronas ex margaritistriginta tres; etc. —Plin. IIist. nat. liv. XXXVII, cbap. II.
5 Liv. III, ode XXVI—ad Venerem.
6 Pausanias , en décrivant le temple de Junon en Eubée, après avoir fait l'énumération des objets qui setrouvaient au vestibule, où étaient les statues des femmes consacrées au culte de la déesse, de plusieurs héroset autres personnes, entre elles Oreste (don qui portait le nom d’Auguste), s’exprime en ces termes: «Dansla première entrée du temple (in primo aditu ) on remarque à gauche les Grâces, de sculpture primitive; àdroite le lit de Junon (Junonis lectus ); dans l’ancienne partie du temple, ou portique (pronaos), est suspendu
’ Quæ novem abacis onerandis paria forent.—Harduin.
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