ja INTRODUCCION,
como fue preciso hacerlo después; y así sehadaban mas reunidas las fuerzas para su de-fensa y estrechar el asedio 1 .
De Ville señala la distancia de quatro-cientos á quinientos pasos geométricos paralas ocasiones en que las plazas tenían pocaartillería, y de setecientos á ochocientos enlos casos en que esta dotación era mas cre-cida.
Hacia fines del siglo XVI Mauricio,Príncipe de Orange , estableció una reglaconstante para el alojamiento de sus tropas,en que imitando á Ios-Romanos prefixó pa-ra cada soldado el mismo espacio que estosle señalaron en sus campos : según puedeverse en la castrametación de Stewin (ó re-glamento que se seguía en la demarcaciónde los campos de Orange), que comprehen-de hasta los mas menudos detalles. Esta for-ma de campar diferia poco en lo esencial dela que ya se observaba en los exércitos es-pañoles, pues se dividia igualmente el cam-po en diversos quarteles, sin otra particula-ridad que la de ceñir su fondo á la dimen-sión invariable de trescientos pies de Delft 2 ,
1 En las Decadas de las guerras de Flandes por Estradase pueden ver las descripciones de varios sitios memorablesque emprendieron los Españoles con exércitos poco nume-rosos, sin que pudiesen los contrarios forzarles en sus lí-neas, ni impedir la toma de las plazas.
2 El pie de Delft , según dice le Blond en su tratado deCastrametación, es sensiblemente igual al de París . Y aun-que Stewin no expresa de que pie se servia para detallar las