TRATADO
DE CASTRAMETACION.
LIBRO TERCERO.
Del conocimiento del país, y de la ojeadamilitar .
INTRODUCCION.
Los antiguos en los primeros tiempos,quando apenas conocían los verdaderos prin-cipios de la ciencia de la guerra, es consi-guiente que no cultivarían como los moder-nos el arte de reconocer el pais 1 ; pero nosucedió así en los tiempos florecientes de sumilicia, en que conocieron y supiéron apro-
i La ignorancia ó descuido de algunos Generales deaquellos tiempos en no aprovechar los recursos que ofreceel terreno quebrado á los órdenes de batalla y estableci-miento de campos, y en no adquirir los necesarios conoci-mientos topográficos para la dirección de sus operaciones,hizo perecer exercitos enteros, víctimas de la incapacidad^indolencia de sus Xefes. Cincuenta mil hombres que envióCambises contra los Amonitas , según refiere Herodoto ,quedaron sepultados entre las arenas que levantó un vien-to impetuoso en el desierto árido que intentaron atravesarsin conocerlo. El mismo Príncipe en su marcha contra losEtiopes se empeñó ciegamente en un pais estéril, de suer^
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