64 LIBRO PRIMERO.
Se deduce de este principio ( que es me-nester saber aplicar al terreno y á las circuns-cias), que todo campo en que las tropas alsalir de sus tiendas no puedan formarse sinembarazo y con prontitud en batalla ó enorden de marcha, es malo por su disposiciónó por su naturaleza.
Los principios de la castrametación sonrelativos á los de la táctica, y de su acerta-da aplicación depende (según el Marquesde Silva que los diferentes campos tengansiempre esencialmente las mismas propieda-des y las mismas ventajas : pues así comode un orden de batalla primitivo deben re-sultar fácilmente todos los órdenes que pue-den convenir alas circunstancias, del mismomodo de un método de campar habitual hande salir otros diversos, que se adapten á to-das las variedades del terreno que facilitentodos los movimientos , y que oculten al
este principio que para cada orden de batalla es preciso unorden de marcha particular: lo que ceñiría al General áunos límites muy estrechos, no dexándole al llegar al ene-migo una entera libertad de tomar las disposiciones que juz-gara oportunas, ó á lo menos anunciándole mucha dificul-tad para tomar el orden de batalla á que no estaba parti-cularmente destinado su orden de marcha.
Sin desechar la referida máxima de un autor tan acredi-tado, parece que en los casos en que no se tenga un plenoconocimiento del orden y disposición del enemigo, y segu-ridad de que no ha de variarlos, pueden evitarse los expre-sados inconvenientes disponiendo el orden de marcha desuerte que pueda salir de él no solo el orden de batalla quese ha premeditado, sino qualquiera otro que según las cir-cunstancias convenga tomar.
• i Pensees sur la tactique, et la strategique.