13a LIBRO SEGUNDO.
tiempo muchos motivos de cuidado, que leprecisen á mantenerse en inacción, ó á mar-chas largas y ruinosas, que harán sus comu-nicaciones inciertas y precarias, al paso quelas propias estarán libres y aseguradas VAmenazará á su exército, á sus plazas y al-macenes : le fatigará durante toda una cam-¡paña con marchas y contramarchas, cuyoúnico objeto sea ganar tiempo, precisarle áconsumir sus víveres y forrages, cansarle, yarruinar su exército sin que pueda empren-der cosa alguna; y por último, le atraerá depuesto en puesto á una situación favorable,en donde tendrá casi una entera certidumbrede batirle 1 2 .
Esto manifiesta que de un campo bien ómal tomado depende freqüentemente el éxi-to de toda una campaña, y que su elección
1 El Duque de Alba hallándose en los Paises-Baxos en'muy interior en fuerzas al Príncipe de Orange que
intentaba invadirlos, no queriendo aventurarse á la dudosasuerte de una batalla, guarneció las plazas, ocupó posi-ciones fuertes, y se abrigó de los riosj de suerte que elPríncipe después de haber ocupado 29 campos diferentessin conseguir atraer al Duque á un combate ni apoderarsede alguna plaza, deshecho su exército por la falta de vive-»res y dinero, se vió precisado á retirarse sin lograr la me-nor ventaja en toda la campaña, que es una de las mas be-llas en su especie, semejante en todo á la de Fabio Máximo después de la derrota de Cannas . ( Estrada Guerras deFlandes .)
2 La campaña de 1675 entre Turena y Montecúculisuministra uno de los exemplos mas sublimes de la conduc-ta de dos Generales: en ella Turena empleó quantos recur-sos ofrece el arte de la guerra para atraer á Montecuculi áun puesto en que pudiera atacarle con ventaja, pero siem-pre infructuosamente, hasta que la muerte del primero ter*mino la contienda.