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disfrazados en algún puesto si son descu-biertos.
Como no todos los Oficiales pueden te-ner igual aptitud para estos reconocimientosmilitares, es menester no confiarlos sino áaquellos que reúnan las calidades y conoci-mientos que exigen. No basta tener unainstrucción competente en los di versos ramosde la guerra, pues es indispensable una bue-na vista, saber combinar las diversas noticiasy observaciones que les comuniquen, y te-ner arte para sacar de los paisanos, prisio-neros &c. lo que interesa averiguar. Es pre-ciso se hallen acostumbrados á juzgar delvalor de los enemigos por su mayor ó me-nor firmeza, de la confianza que tienen ensu posición por el ayre que afectan, de sunúmero por el espacio que ocupan, por elpolvo que levantan quando esran en mar-cha , por los fuegos que han encendido, porlas tiendas que han armado, y por el núme-ro y prolongación de sus colunas , ó ex-tensión de su línea de batalla : que su vistase haya fortalecido contra las diversas ilu-siones mencionadas en el capítulo II; y enfin , que á estas qualidades reúnan las del va-lor, serenidad y mucha prudencia.
Unicamente las ocasiones de experimen-tarlos pueden dar á conocer los sugetos quereúnen este conjunto de circunstancias, delas quales se adquiere la mayor parte con el