en el segando , es preciso , que para que queden en equili-brio , haya mas cantidad de materia en el primero , queen el segundo : luego debe ser mas largo aquel, que cite:ello es, el radio del Equador mayor, que el Semi-exe:luego la figura de la Tierra , en toda suposición , sera unaEspheroide chata acia los Polos, como ya diximos.
Tan seguros pensaban estar MM. Huygens , y Kewtortde la fuerza de sus discursos, que pallaron a señalar, aun-que con alguna diferencia , los Diámetros, y Semidiáme-tros de la Tierra; y creyeron, que por solas las experien-cias de la pesadez bien justificadas fe averiguaría , no solola figura de la Tierra-, sino también la magnitud de ca-da uno de los grados de qualesquiera Latitudes.
Un nuevo phenomcno , descubierto por este tiempoen el Cielo , les pareció , que confirmaba fu Theoria lo-bre la figura de la Tierra. Descubriéronse con perfcctis-snnos Telescopios ciertas manchas en el disco de Júpiter,y por ellas observo la delicadísima curiosidad de los As-trónomos , que este Planeta hacia una revolución sobresu propio exe en diez horas. Esta revolución siendo mu-cho mas r a pida , que la que ellos suponían en la Tierra,debía imprimir a todas las partes de este Planeta respec-tivamente una fuerza centrifuga correspondiente a íu ve-locidad , y por tanto mucho mayor que la de la Tierra:Esta fuerza por la analogía de un Cuerpo a otro , siguien-do la razón de la Theoria debía achatar , para decirlo assi,la figura de Júpiter ; y en efecto midiendo fus Diámetros,con quanta delicadeza cabe por medio de buenos Micro-metros , fe hallo , que este Planeta era sensiblemente chacoacia sus Excs , 6 Polos.
Assi philosophaban sobre la experiencia de la diferencia
c en