XVII)
en pesadez de los Péndulos M. Huygens , y el Cava-llero ’N.ewton ; pero los Mathematicos Franceses llegaron a.ser de parecer enteramente contrario , tundados , no enTheorías sutiles, que por ingeniosas , que fuellen , po-dían estar muy lexos de la verdad , fino en experien-cias , y en hechos positivos , que entonces parecían á mu-chos incontestables.
Ya la medida de M. Picard no podía ser regla sixapara todos los grados , pues si acaso estos eran desiguales,por no ser esphérica la Tierra , aunque sueste exactísimaen el que él havia medido , no podía adaptarse a los de-más , mientras no constaste por otro lado , que eran igua-les al suyo. Propúsose pues medir la linea Meridiana, queatraviesta toda la Francia ; y de orden del gran Luis XIV,empezó en 168 z esta obra M. Cafsini baxo la protecciónde aquel célebre M. Colbert , Secretario entonces, y Minis-tro de Estado. Tomóse por principio de la medida elObservatorio Real de Paris ; y aunque con varias inter-rupciones comprehendib desde ’Dunkerke hasta Colibre , di-vidiendo en dos arcos el Meridiano de toda la Francia , eluno desde Phmfarfa a Paris , y el otro desde Paris a Coli-bre. Acabóse la obra en 1718 , aunque después se hicie-ron otros reconocimientos. La Historia , y methodos,que fe siguieron , pueden verse a la larga en la Historiade la Academia , y en el Libro , que con titulo de la Mag-nitud , y btgura de la Tierra dio a luz M. Ca/sint el mismoaño de 1718. Bastara decir aquí lo mismo , que de estas,y las siguientes medidas escribe el sabio M. de Maupertuisen sus Elementos de Geograpbta , es a saber: E/las medidasfueron repetidas por M.M. Cajstnts en diferentes tiempos , endiferentes Lugares , con diferentes Instrumentos , y por di fe-tén-