HECHAS DE ORDEN DE S. M. 3
con mas atención ; los unos por astcgurarfe de la primeracantidad establecida , y los otros de la pretendida diminu-ción ; a la qual muchos fe oponían, atribuyendo las diver-sas asignaciones, que fe le daban a la maxima Obliqui-dad, a yerro de las observaciones de los antiguos; cuyosentir no iba muy distante de lo verídico , pues cierta-mente , no debemos esperar de los Instrumentos antiguosla exictud deseada. En fin , que sueste , o no cierta una , uotra opinión , no se podía comprobar mas, que por unconsiderable numero de observaciones exactas, y distantes.
Entre los varios methodos, que hay, de observar lamaxima Obliquidad de la Eclíptica , el mas propio es, elobservar en los dos Solsticios la distancia Meridiana delcentro del Sol al Zenitli; pues la mitad de la fuma de am-bas distancias debe ser la maxima Obliquidad.
En estas dos observaciones fe debe hacer atención a larefracción , la qual es muy considerable en el Solsticiohyemal, y expuesta a graves alteraciones, a causa de lomuy baxo, que en Europa vemos á este Astro en la sazón:y como este inconveniente es mucho menor en el territo-rio de Quito , pues fe halla la Ciudad capital cali sobre elEquador , pareció , que no se debía despreciar esta conve-niencia ; antes bien en cafo tan aproposito , y que fe te-nían los Instrumentos necestarios para el intento , fe dis-currid como preciso el nuevo examen de la maxima Obli-quidad de la Eclíptica , tan útil, y aun necesario para casitodas las Ciencias en general; cuyas reflexiones hicieron,que fe emprendiesen las operaciones necesarias parafu conclusión, como fe vera en los Capítulossiguientes.
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