HECHAS DE ORDEN DE SU S. M. 21 5
los mismos Cavalletes , que describe M. Cafsini en su medi-da de la Tierra pag. ioo; pero á corro tiempo los encontra-ron con el propio defecto , que nosotros; fu poca solidez,y mala disposición para manejarlos, les preciso a abando-narlos inmediatamente, y a medir con las perchas por elsuelo, de la misma suerte que nosotros lo hicimos sobrelos Cavalletes de Pintor: y solo se diferenciaron en el me-thodo de conducir la medida en la dirección de la Baíe,porque en lugar de valerse del aplomo de que nosotrosnos servimos, elevaron dos Cabrias, de cuyas ligaduras G,* C pendían dos aplomos GM, CD , cayendo el primerodirectamente sobre el piquete E, de donde se empezaba lamedida ; y poniéndole un Observador con su anteojo de-trás del aplomo GM, hacia que enfilaísen los dos aplomosde las Cabrias, con la Señal mas inmediata de las que fehavian colocado sobre la Base: con lo qual, y tendiendouna cuerda desde el piquete EalF, que se ponía debaxodel aplomo CD , quedaba ésta dirigida, y exactamente so-bre la Base ; sirviéndoles para guiar inmediatamente á ellalas perchas; y para que éstas, u. otro qualquier accidenteno pudieísen doblar la cuerda, tuvieron la precaución declavarlas varas largas H, que la mantenían recta.
Como el terreno no era horizontal, ni tampoco exac-tamente unido , no podían llevar de continuo íus perchassobre él; y para allanar este inconveniente , se valieron deCunas, y piquetes , con las quales elevaban las perchas lonecesfario , y echaban los aplomos , que fe ofrecían, comofe vé en la figura i 2.
Examinaban diariamente la longitud de fus perchas,por medio de una de ellas, que la havian hallado mas cons-tante ; tenían cuidado de guarecerlas lo mas que fe po-día
a Fig. nLam.7