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hubo para su desarrollo. Tal es la ley eterna de las afinidades que existenentre la verdad y la inteligencia.
Baylli escribió bellísimas frases sobre la sabiduría astronómica de unpueblo oriental anterior á todos los conocidos en la historia, parafraseandotal vez los fragmentos que se han conservado de aquel filósofo de la an-tigüedad, que intentó conservar la memoria de ciertos pueblos y civiliza-ciones sumerjidas en el Atlántico. Otros ingenios, movidos posteriormentepor la curiosidad, particular inclinación del espíritu humano, y por la opi-nión filosófica de que los estudios y el cultivo afortunado de las cienciasfísicas, naturales y exactas marcan hoy y debieron estampar ayer un sellocaracterístico á las civilizaciones históricamente perdidas de ciertos pue-blos, han intentado juzgar por hechos concretos lo que fueron las cienciaspositivas, y cuál su influencia civilizadora en las tierras que se estiendendel pie de los Himalayas hasta los mares mas orientales, y en direccióncontraria hasta llegar á las orillas, islas y á las penínsulas del Mediterrá-neo, en los tiempos considerados como anteriores á la historia por las cien-cias modernas.
Pero nada diremos aquí de las obras que, siguiendo el camino indica-do, se han escrito en estos últimos tiempos sobre asuntos críticos tan im-portantes. Nada tampoco de los esfuerzos é inmensas penalidades y gas-tos que los particulares, las sociedades sábias y los gobiernos de los pue-blos que hoy se hallan al frente de la civilización científica del mundo,llevan hechos para recojer como restos, las ruinas científicas y las de las artes,reflejo de la inteligencia ó de la destreza en los lugares donde dominaronlos Califas, allí donde florecieron Ptholomeo é Hiparco , en los paises masapartados de la Caldea, en el oriente distante de la China , y en los masvelados por el tiempo de las Indias. Hoy nuestro horizonte es limitado;y aunque por su naturaleza sea análogo, por su fin concreto es diferentede los estudios generales referidos.
Teniendo presente lo espuesto, ayer recojimos todo lo que en materiade conocimientos positivos debiera considerarse como Alfonsí ú original dela pléyada de sábios astrónomos de que se rodeó aquel Rey en Toledo ,para compararlo con lo que se escribió en los siglos XIV, XV y XVI,antes y después de la imprenta, con el nombre de obras astronómicas Al-fonsíes. Por este camino creimos sería fácil, estudiando los Códices que seguardan en las bibliotecas mas principales de Europa con aquel califica-tivo, saber: l.° por su número, cuál pudo ser en las centurias XIVy XV la influencia estensiva y civilizadora de los verdaderos libros as-tronómicos de D. Alfonso; 2.° si los sábios ó los que se creyeron tales enlas dos centurias referidas consideraron dichos libros como clásicos, ytradicionalmente los creyeron criterio innegable de autoridad en la cien-cia de los cielos; 3.° si los testos Alfonsíes se conservaron Íntegros y orí-