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Tomo V. - Parte 1.
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mención, escribiendo las fechas en que se concluyeron, y citando por sunombre á los matemáticos y astrónomos á quienes encargó los trabajosreferidos.

Los originales de los tres tratados Alfonsíes dichos no se sabe si en laactualidad existen, no teniendo mas noticias que las que se leen como lle-vamos espuesto en el Códice del saber de Astronomía , arreglado por elRey D. Alfonso, y por los maestros Juan de Mesina y Juan de Cremona,desde el año 1276 al de 1279 ú 80 de Jesucristo .

Es probable y casi seguro, que en el trascurso del año de 1260 al 76se escribieron y redactaron por Rabicag el de Toledo, Samuel el Leví,el alfaquí Don Abrahem y D. Bernaldo el arábigo, las otras trece partes deque se compuso en definitiva la copilacion de los libros astronómicos delRey de Castilla. Esta afirmación tiene grandes probabilidades de ser cierta,porque se nota en el Códice Alfonsí, considerado como segunda recopila-ción, que en él se copiaron, seguidos en las vitelas, sin dejar blancos y conla fórmula al final en sus libros de aquí se concluye (por ejemplo)el tratado de la Lámina universal é se comienzan los libros de laAzafea. Esta composición tan seguida y sin blancos, como llevamos indi-cado, verificada por los años de 1276, supone por necesidad la existenciade otros originales, y por consecuencia de los trece tratados, que reunidosá los tres ya conocidos, constituyeron en definitiva el Códice llamado delSaber de Astronomía.

Alguno pudiera creer que ciertos códices fragmentarios de que hablanel P. Higuera, D. Nicolás Antonio y Castro, los dos últimos en susBibliotecas, tal vez sean los cuadernos originales de que se trata; pero nues-tra opinión sobre este punto es contraria á tales asertos, por razonesque se espondrán en el lugar correspondiente, al hablar de los Códicesque tenemos clasificados de hipotéticos, ó hijos de una memoria tradi-cional, oscura y poco determinada.

CODICE NUM. 2.

Este Códice membranáceo es el del saber de la Astronomía caste-llana, que según demostramos en el capítulo IV de la introducción altomo l.° de la presente publicación, perteneció con toda probabilidad áD. Alfonso como manuscrito propio destinado para su uso y estudio.

Hasta pocos años antes de la muerte de aquel Rey, pudo llamarse áeste libro, por el lugar donde mas principalmente se redactaron y copila-

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