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ron sus diez y seis tratados, y por la patria de los sabios que los escri-bieron, el CódicJ^Toletolense. En los últimos tiempos del siglo XIII y fi-nal del reinado d^(A Alfonso, este libro le trasladó el Rey á Sevilla , dondese conservó durante^ nAyor parte del siglo XV; y por ello, sesenta añosdespués de muerto Re\v le mandó traducir allí en lengua florentina elilustrado viajero italiano Güfcmccio, Figliuolo de Cione Federighi, de la nobleciudad de Florencia, cuya vellón italiana , seis^iglos después de verificada,pasó á ser propiedad de la biblioteca del Vaticano .
Considerado este Códice comí» obra en que tomó parte el Rey D. Alfonso,y sus primeras copias y versiommen lenguas vulgares, propiedad probablede S. Luis de Francia, de D. Dionigp.de Portugal, de los príncipes de Tos-cana, de los emperadores Marroquíes erf el siglo XIII, aunque sin pruebasbastantes para asegurarlo, pudo fcySy|rparte, á nuestro juicio, de los librosperegrinos de Matemáticas, de Astrd^oraía, de Astrología y de Ciencias físi-cas y naturales, que adquirió con tantas penalidades y gastos no pequeñosen España á últimos del siglo XIV D. EnVique de Aragón , Marqués de Ville-na. En este supuesto, aquel sabio bibliófilo, y el mayor coleccionista de librosque en su época se conoció, pudo trasladáiyel Códice de que se trata, desdeSevilla á Madrid , por los años de 1400.
Con posterioridad, el original mismo ó alguna copia fragmentaria de suslibros, que es lo mas probable, pudo existir en Toledo en el siglo XV, sifuesen exactas las indicaciones que de los libros del Saber de Astrono-mía Alfonsí escribió el Padre Higuera , en cuyas afirmaciones no tienengran confianza los bibliógrafos, críticos é historiadores españoles en lo»tiempos actuales.
Este Códice , sin afirmarlo positivamente, conservó su carácter de pro-piedad régia y laica en los primeros años del siglo XV. Si perteneció áD. Enrique de Villena , como arriba se supone, fué con otros astronómi-cos y astrológicos que creemos haber reconocido en alguna biblioteca deEspaña , como propiedad de aquel príncipe, de los que se salvaron del fuegoen Madrid , después de la muerte de aquel sábio tio del Rey D. Juan. Tras-curridos cincuenta ó sesenta años de la catástrofe bibliográfica que sufrióla librería de Villena , tristemente sentida por las Musas, á quien con talmotivo hizo llorar el plectro de Juan de Mena , y censurada ruda y varo-nilmente por el Bachiller Cibda-Real en su Centón epistolario, el Códice Alfonsí de que se trata pasó á ser en Madrid propiedad del gran Cardenal Cis-neros, siendo este probablemente aquel libro de Astronomía con puntosde oro que se cita en el catálogo de los del dicho Señor Cardenal, el cualse le cedió á los estudios del colegio Ildefonsino complutense por los añosde 1500, según nota del Becerro original, é inventario que se guardeactualmente en la Universidad de Madrid , de las propiedades, alhajas, librosy moviliario que aquel Emmo. Señor legó á sus estudios de Alcalá.