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décimasesta. En este nos pareció reconocer la intención de imitar ó fingirel lenguaje antiguo de los tiempos científicos de D. Alfonso, para que aquellasláminas, aunque intercaladas, se considerasen como propias ú originalesdel Rey.
Según algunos, este Códice le adquirió la Academia Matritense de laHistoria á principios del siglo actual, entre otros varios que reunió aquellasabia corporación con motivo del proyecto del Sr. Marina, de publicar todaslas obras legislativas, históricas, poéticas y científicas que por su época yorigen castellano se considerasen Alfonsíes ó del Rey D. Alfonso.
El libro, en épocas anteriores, perteneció á D. Francisco Bribino y Cal-derón, muy á los principios del siglo XVIII. En el XVII, ó tal vez á últi-timos del XVI, pudo encontrarse en poder de D. Miguel de Villalobos Coca,y probablemente de uno llamado el Licenciado José Carrasco (1). Tambiénpudo poseerle un D. Félix ó Felisardo, según ciertas cartas de quejas amo-rosas que se hallan en este libro, en los versos de las fojas 23, 27 y 36, es-critas todas de la misma pluma y con letra del siglo XVII.
Además de estas cartas y avisos dirigidos al dueño del Códice , que po-dría estimarle en mucho, y en cuyas páginas se estamparon contando queel libro era frecuentemente consultado por D. Félix, se leen otras notasvulgares, por las cuales es fácil demostrar que este Códice , en la mismaedad, pasó por una época de abandono y sin estimación, corriendo el graveriesgo de perderse, hasta que le adquirió el Sr. Bribino, quien le conservócuidadosamente. Se ignora quiénes fueron las personas que se encargaronde la copia de este libro; no pudiéndose adivinar mas sucesos de su historiaque los que se llevan espuestos, referentes á este apreciable fragmentocastellano de los antiguos libros de las cuarenta y ocho constelacionesAlfonsíes.
El Códice de que se trata tiene actualmente gran importancia, por serel único que existe en las bibliotecas de España , que nosotros sepamos, enel cual se han conservado los testos castellanos de las primeras vitelas delCódice original del Saber de Astronomía , demostrándose con ellos, comoen otro lugar se indica, que si desaparecieron de aquel, debieron perderse enlos primeros años del siglo XVI.
Los calques y figuras de las constelaciones en el centro de los asteris-cos, en este libro, están sencillamente iluminados, pero sus contornos y per-files se corresponden exactamente con las que se encuentran en los Códi-ces Complutense y Vaticano . Respecto de los planisferios celestes, de cuyoprologo castellano se hablo con anterioridad, son a nuestro juicio una pre-tendida intercalación o adición con la cual, imitando á los planisferios quese grabaron para ilustrar los Almagestos impresos de Ptholomeo , se preten-