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Tomo V. - Parte 1.
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y datos numéricos para constituir este instrumento plano, se halla dibu-jada en la última vitela, esta se corresponde con la primera, y su diámetroes de dos á dos decímetros y medio, hallándose regularmente trazada.

CÓDICES NÚMS. 46, 47 Y 48.

Entre los manuscritos (pie se guardan en la Biblioteca Real de Berlín, sehallan tres con los números en los índices 2288 (la—IVb), 2288 (la—78 b)y 2352 (34 a—80 b), que contienen los cánones y las Tablas Astronómicas enlatín, redactadas en los siglos XIV y XV como Alfonsíes. De estos tresCódices no tenemos mas noticias que las precedentes, tomadas de una notade las obras impresas y manuscritas Alfonsíes que se guardan en la Bi-blioteca referida de Berlín, y que nos fué comunicada por el ilustradoGeneral 1). Antonio Reinon Zarzo del Valle, á cuyo celo, actividad y amorapasionado por las glorias científicas de su país, se debió en años pasadosel que se pudiera comenzar y proseguir la presente publicación de lasObras astronómicas del Rey D. Alfonso.

Sin ocasión propicia en el curso de este trabajo sobre los Libros del Saberde Astronomía Alfonsí para citar al Sr. Zarco del Valle, lo haremos en estelugar, aunque sea con brevedad suma, por la parte que tomó 6 influenciaque tuvo en toda la obra aquel ilustrado Presidente de la Academia de Cien-cias de Madrid . Siguiéndole rápidamente en su vida científica, se le halló en^España durante lo que va trascurrido del siglo actual, organizador con masó menos fortuna de multitud de servicios científicos y públicos, que tuvie-ron, tienen y tendrán en el porvenir gran influencia en el bienestar de supátria. Pero no es este el momento de esponer en sus menores detalles lo

que fueron los trabajos de tan ínclito varón, debiendo limitarnos á ma-nifestar la influencia que tuvo en la publicación actual de las obras Al-fonsíes.

El General Zarco para estas cerró el círculo que nunca debe quebrarse,porque así lo enseña la esperiencia, entre los Gobiernos y los trabajoscientíficos, ya sean de actualidad ó bien de los tiempos pasados, una vezconcluidos. De los primeros, decía aquel dignísimo Presidente de la Academiade ciencias , resulta el buen nombre presente y el bienestar futuro; en los se-gundos se debe fundar la gloria pasada de los tiempos, de los países y de loshombres que mas los ilustraron. Esta opinión, que en la mente del Sr. Zarcotuvo hasta los últimos años de su vida el valor del axioma, le hizo desplegar