Band 
Tomo V. - Parte 1.
JPEG-Download
 

92

útiles para las tablas simples y mas sencillas que se conocieron como Al-fonsíes en los tiempos pasados, eran inútiles para las mas complicadas yexactas en la época de Hamel.

35. El Padre Andrés León: de este docto español se dijo que habia es-crito unas tablas astronómicas, corregidas de los muchos errores que sehabian introducido en ellas por el tiempo, y depravadas por las varias im-presiones con que las habia dado á conocer la imprenta en los siglos XV

y xvi.

36. Francisco Morales: este bachiller, además de verter en castellano losantiguos cánones de Juan de Saxonia, los adicionó con otros que el autordecia los habia limado por muy lindo estilo, para ligeramente entender lastablas del Rey D. Alfonso.

SIGLO XVII.

37. Francisco García Ventanas publicó en 1641 el último libro en Ma-drid de la escuela astronómica Alfonsí, con el título de Tablas astro-nómicas del Rey mencionado , precedidas de una esplicacion latina.

Si á los autores y escritores que preceden se agregasen los diez ó doceanónimos, cuyas obras se citan en nuestra reseña bibliográfica de los anti-guos Códices llamados Alfonsíes en los siglos XIV y XV, el número de losprimeros se acercaría probablemente á cincuenta astrónomos, astrólogos,matemáticos y personas ilustradas que se ocuparon en comentar, ilustrar,perfeccionar y conservar las obras verdaderas ó fingidas del tiempo tole-dano, constituyendo al parecer una escuela en la edad media, cuyo títulopodría ser Alfonsí, y semejante á la de los astrónomos que adoptaron losprincipios de Alexandría, y por ello se les dió el nombre de sábios de la es-cuela Ptholomeáica; ó de aquellos otros, muy posteriormente, que teniendopor verdad y base mas segura los principios copernicanos, se les llamó en elsiglo XVI, en España; discípulos de la escuela de Copérnico .

Esta comparación estaría fundada en la analogía, pero presenta á nuestrojuicio una profunda diferencia, atendiendo á que los libros de Copérnico losconocieron todos sus discípulos, y los estudiaron ó pudieron estudiarlos, gra-cias á la imprenta, sobre un mismo original. En cambio los Códices Alfon -