á que nos referimos se copilaron con tratados complejos de cronología,con estrañas tablas de astrología judiciaria y otras planetarias, resultandoen definitiva, obras y libros muy distintos de los verdaderos.
Otras de las variantes con que se publicaron y dieron á conocer losCódices de que se habla, comparados con los originales del Rey D. Al-fonso, se hallan en el lenguaje de que se usó en el siglo XIV para re-producir y generalizar aquellos. En dichos originales se empleó con esquisitogusto el lenguaje castellano en las vitelas de sus libros. En cambio sus co-mentaristas, si alguno quisiera llamarlos así, abusaron hasta la intemperancia,y como por reacción estudiada, de un latin desconocido, considerado sin dudacomo lengua propia de los sábios. Esta diferencia en el lenguaje es sorpren-dente, si se estudia bajo el triple punto de vista de su origen, de la gramá-tica, y de la inteligencia lógica de la frase.
En los Códices latinos Hartados Alfonsíes, se halla una lengua cuyaspalabras casi todas están mutiladas por la abreviatura y por la cifra de am-biguo sentido. Este abuso en abreviar no existe en el castellano de aquellosCódices , donde rarísima vez se economizan las letras ó las frases necesariaspara espresar con claridad las ideas, y enlazarlas lógicamente para formarlos juicios. En cambio, el latin taquigráfico que usaron los supuestos astró-nomos Alfonsíes en el siglo XIV, da lugar sobre su origen á las pre-guntas siguientes: ¿Ignorarían aquellos las reglas mas elementales de lasdeclinaciones y conjugaciones latinas, y mutilaban por consecuencia laspalabras, para dejar á otros en libertad de concluirlas y entenderlas comomejor quisieran? La verdad astronómica al escribirla en el siglo XIV¿conmovería tan profundamente la imaginación de sus sábios, que temero-sos estos por el dicho de Hipócrates , de que la vida acaba y la cienciasigue, era necesario que la pluma corriese velocísima, economizando letrassobre las vitelas, aunque sufriera pérdidas de consideración la recta inte-ligencia y el buen sentido? Si el romance didáctico del Rey D. Alfonso,claro; si el toscano, descriptivo y como modelo de pureza que usó el Dante,y la sencillez en el decir vulgar de los francos en la misma edad, fueroncomo lenguas hijas, sencillamente ataviadas, del latin, ¿cómo pudo retroce-derse de estas á una madfe tan complicada y oscura como aquella conque pretendieron expresarse los astrónomos referidos? Se comprende quesobre tales cuestiones podría escribirse mucho, aunque de todo resultasemuy poco favorable para los que se ocuparon en los siglos XIV y XV enla redacción y escritura de las ediciones ó nuevos Códices tabulares, llama-dos tantas y tan repetidas veces del Rey D. Alfonso.
Pero no digresaremos sobre las anteriores cuestiones, referentes á lalengua latina que usaron como particular los comentaristas é ilustradoresde los Libros Alfonsíes con posterioridad á la época en que se redactaronestos, ni diremos mas sobre los motivos que pudieron tenerse en las