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bajo una sola denominación, de cuyas líneas y espacios celestes se ha-bla con frecuencia en los libros de las fixas de D. Alfonso el Sabio.
Algunas de dichas estrellas tienen en el catálogo de que se trata dos, tres ymas nombres, como propios para distinguirlas y reconocerlas en medio de losespacios celestes: pero en estas variantes de nombres para los mismos lu-minares, los astrónomos Alfonsíes tuvieron, por lo visto, gran cuidado al con-signarlos en sus libros, haciendo rarísima mención de aquellos que se re-firiesen ó recordasen las fábulas antiguas, para no oscurecer con ellas lalímpida esfera de los cielos, tal como la intentaron describir y trasmitirá la posteridad. Para ello escojieron y consignaron, en el catálogo de lasüxas que en su tiempo se conocian mejor, aquellos nombres que podíantener algún sentido gráfico, y que, sin encerrar fábula alguna, escitasen ópudieran conmover vivamente la imaginación, sin llevar por ello el menorerror á la inteligencia, haciendo fácil á la memoria el recuerdo de los as-tros y sus lugares en medio del infinito número de estrellas del firmamento.
Como ejemplos justificativos de lo últimamente manifestado, pueden ci-tarse: l.° las estrellas números 21, 22, 23, 24 y 25 del Dragón, con susnombres, las dos últimas ó las lucientes, de adibeyn, alhorayn, elquel-bayn, que en castellano antiguo equivalían á los dos lobos, cárabos ó per-ros salvages monteses, á los dos fijos de los algaceles, á los dos perros ócanes cuyas uñas clavadas en el cielo al saltar y huir, quedaron señaladascon las estrellas 21, 22 y 23 anteriormente referidas. Por consecuencia, elastrónomo que conociese y fijase su vista en los dos lobos boreales, debe-ría distinguir en el acto las estrellas de sus inmediaciones, que se recorda-ban facilísimamente por su semblanza de alineación con las adfar adcliben la tierra húmeda, ó sea con las señales de las uñas de los lobos en susfugas y carreras, que tantas veces habían servido á los cazadores antiguoscomo señales para perseguir y alcanzar las fieras.
El segundo ejemplo que se puede citar de diferentes nombres colectivospara una agrupación muy acercada de estrellas es la de las siete Plóyadas,llamadas aroraya, anneoci , acaroc , y recíprocamente el racimo de uvas ,la lámpara , las de la forma agrupada y pequeña , las del abonda-miento ó abundancia, las pluviosas , ó que, según los alárabes, cuandosubían en el horizonte delanteras al sol, las lluvias que en aquel tiempocaían eran benditas y bendecidas, influyendo en los campos y sus mejorescosechas. Pero estos diferentes nombres se ve bien claro que encierran ensí el recuerdo de las alineaciones que la vulgaridad tenia conocidas de lasPlóyadas, llamando á sus estrellas la lámpara y el racimo de uvas, deforma cónica, mientras que, por su acercamiento, los astrónomos Alfonsíes,como á la doble de la mano de Perseo , á la acostada ó triple de la cabezade Urion, recordaron que todas aquellas podían considerarse como una solaestrella ó annexni de los alárabes, sirviendo de ejemplo ó promedio y paso