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en las consideraciones anteriores hemos intentado dar alguna idea sobreciertos trabajos encomendados hoy al porvenir, de referencia á la etnografíade las ciencias, escrita en libros y creada por la inteligencia de la huma-nidad, tanto en la emigración del pensamiento del Oriente al Occidente dela tierra, que es la primera parte de la cuestión, sobre la que el presenteposee importantísimos datos de referencia á los siglos antiguos hasta el XIy XII, como en la cuestión inversa, que es la segunda del problema á par-tir de la centuria décimatercera, en la cual, con cierto grado de probabili-dad, comenzó el Occidente de Europa á devolver su ilustración y sus cien-cias mas perfeccionadas hacia el Oriente, donde habían tenido su cuna.
Permítasenos la anterior y lijera digresión, que se podría estender mu-cho mas hablando de la civilización y del libro de la inteligencia y del sa-ber de la familia gótico-romana y anglo-sajona, que pasaron hace pocosaños el Atlántico para fundar grandes naciones; y en la actualidad misma,discurriendo y dando á conocer el libro científico y literario escrito enlengua india oriental, la Academia de enseñanza, la de discusión, la del pro-greso y nuevas investigaciones, y la prensa periódica representada por mi-llares de hojas que se escriben ó imprimen anualmente en nuestros diassobre las ciencias administrativas, sobre las del derecho, sobre las mora-les y evidentemente sociales, sobre las mecánicas y físicas, sobre las artes,la industria y el comercio, sobre la movediza política y sobre la literatura,en los países y con el lenguaje mismo de aquellos pueblos donde conclu-yeron en Oriente las conquistas históricas de Alejandro. Pero dejemos estascuestiones á otras plumas mejor cortadas que la nuestra para ocuparnos delparalelo entre la órbita de la Luna y sus casas correspondientes, segúnla describieron D. Alfonso y Ulugh-Beigh en sus épocas respectivas.
En el trabajo comparativo que sigue, después de los detalles correspon-dientes á cada una de las casas lunares conocidas en el tiempo de aque-llos dos astrónomos y sabios príncipes, se agregan, según veremos en el si-guiente estudio, algunos estados para hacer mas ostensibles las diferenciasque existen entre el tecnicismo de la ciencia que usaron los mas sabiostoledanos del siglo XIII, y los no menores entre los persas de la cen-turia décimaquinta. También hemos redactado los estados segundo y ter-cero, para tener con ellos idea exacta de la estension relativa que en laantigüedad se dió á las casas lunares, de cuya reunión había de resultarla órbita total del satélite de la tierra. En el cuarto estado numérico se hancomparado las longitudes de cada una de las estrellas que como funda-mentales, según los libros Alfonsíes y de Ulugh-Beigh, constituían las casasde la Luna , hallándose sus diferencias para saber qué influencia tuvo enla órbita lunar la retrogradacion secular de las fijas, y la irregularidaden los movimientos de aquel planeta secundario, sobre lo cual, según es-pusimos en otra parte, se espresó D. Alfonso con estas palabras: «pero no