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Terminada la que llamamos parte espositiva de los hechos y conoci-mientos que dejaron consignados en sus códices y libros los astrónomosy astrólogos castellanos en el siglo XIII sobre el zodíaco y los planetas,al parecer debia seguirse un artículo de resúmen ó epílogo, como los an-tiguos lógicos llamaban, de todo lo que se lleva espuesto sobre objetos ycosas tan importantes. Pero por varias razones muy largas de esponer, ápesar de la importancia del asunto, es de mi deber en este lugar concen-trar y reducir muchísimo las ideas y pensamientos. Entre aquellas razoneshay alguna que parecería estraña si se la estudiase en el fondo, tratán-dose de unos libros que al ser publicados hoy, aunque escritos en el si-glo XIII por D. Alfonso de Castilla y los sábios astrónomos que florecie-ron en su tiempo, han sido considerados en Europa como uno de losgrandes monumentos científicos que poseía escondido el Occidente del an-tiguo mundo, y para España , como obra de inapreciable valor monumen-tal para su saber é ilustración antigua.
Estas primeras razones probablemente por algún tiempo detendrán estetrabajo, tan próximo ya á concluir; pero todavía hay lugar en la primeraparte de este quinto volumen, y una página en blanco para repetir enella, como resúmen al artículo del zodíaco y los planetas del Rey D. Al-fonso, aquellas frases del inmortal Laplace en su compendio histórico deAstronomía, pág. 66, en que dice: «Existen numerosos manuscritos guarda-dos en nuestras bibliotecas, y muchas observaciones antiguas desconocidas,pero cuyo destino providencial será el de dar intensísima luz á la astrono-mía moderna. El estudio de aquellas debe llamar mucho la atención de
los sábios que comprendan las lenguas antiguas en que están escritos, por-que las grandes variaciones y cambios en el sistema del mundo, á pesarde todos los descreídos y de todas las ignorancias, no son por ello menosimportantes de saberse, que aquellas otras que en la historia política de lospueblos se estudian con pasión, y se llaman revoluciones de los imperios.»
La segunda razón ó motivos, aunque de un orden muy inferior y es-condido, que obligan á concentrar las ideas en el presente resúmen sobrelos planetas y el zodíaco de los libros Alfonsíes, no son sin embargo su-ficientes todavía para negar espacio suficiente en este lugar, y repetir conel sábio Laplace anteriormente citado, que en caso de existir alguna dife-rencia entre los astrónomos castellanos que se ocuparon del zodíaco y losplanetas, y escribieron hechos tan importantes como los que se llevan men-
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