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MARIE STUART.
aviso en diversas veces de las cosas de Inglaterra y del estado y ter-minos en que se hallavan, y como haviendole enviado â suplicar queno procediesse contra la reyna ni hiciesse otra demostracion liasta verlo que aprovecharian los medios que con ella se tratavan y se le liavianpropuesto, que eran de tal calidad que se podia esperar dellos algunabuena salida, Su Santidad se contento muclio desto, y me escrivio lomismo que â vos os dijo que esperaria mi aviso y se deternia todo loque sin perjuicio de su autoridad pudiesse. Agora baviendose ofres-cido esta mi partida â Espana, como por otra digo, me ha parescidoque no compliria con lo que he scripto ni con lo que devo â la volun-tad con que Su Santidad ha tomado esto negocio y respecto que ha tenidoâ mi aviso y suplicacion sino le avisasse por vuestro medio delo queen esto passa, y estado en que quedan los negocios, y assi le escrivo uncapitulo en la carta de creencia que os embio, del tener que vereis porla copia délia, en vertud de la cual quiero que le digais que haviendoyo hecho hacer todas las diligencias y ol'ficios possibles assi por mediodel conde de Feria como del obispo del Aguila, mi ambaxador, que allirésidé, para que no se arrojase en lo de la religion y despues destopropuestole casamientos muy convenientes de algunos principes cato-licos, por cuya mano se pudiera esperar muy gran remedio en ello,no solamente los ha recusado, pero ni esto, ni todo lo demas que seha hecho ha aprovechado ni ha sido bastante para que no procedieseâ confirmar la ley hecha en el parlamento y a llamarse gobernadora deiglesia anglicana, despues de la cual ha hechado y desterrado la misade su reino, y mandado que se diga el officio en vulgar ingles y privadoà los obispos que no ban querido consentir en esta ley de sus obispadosy de los bienes que tenian de aquel reino y a los principios los mandoechar presos y diô lugar a que fuesen muy maltratados y menos pre-ciados, aunque despues ha havido en esto alguna mas templanza,porque a ninguno han forzado â jurar esta ley, y asi como antesechavan presos los obispos en la torre de Londres, agora los dejanestar en casa de sus hermanos y parientes y no los tratan tan mal comosolian y se espera que no procederan con ellos tan rigurosamente comolo han hecho hasta aqui. ïambien se entiende que hay muchos catolicosen aquel reino que perseveran en nuestra antigua y verdadera religiony estan determinados de morir antes que de jurar en la ley que estadicha, y en estos son casi todos los obispos entre los cuales hay per-sonas de muy grandes letras y religion.
Esto es lo que ha passado en Inglaterra y el estado en que estanalli las cosas y de que quiero que deis razon â Su Santidad y le digais