Discurso Terceró#'
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§. IX.
zv Oí cotejamos los pesares de uno , y otro Esta-do , como liemos cotejado los placeres , ha-llaremos , que el mayor peso dé .ellos carga sobre los po-derosos : yá por la mayor sensibilidad de los sugecos , yipor la mayor magnitud, 6 multitud de los trabajos. Sonlos ricos de un temperamento delicado , quede qualquierayrefe ofende mucho: 6 como formados de un metal so-noro', que á qualquíera leve golpe dá gran quexido. Pare-cense aun pozo , que hay en Chiapa, Provincia déla Nue.va España , donde arrojando una pequeña piedra , levantahorrible tempestad. De aquí son aquellos furores de losPoderosos , por. levissimas causas. El Sultán Mahometo Se-gundo , tomó can barbara rabia , viendo que le falcaba unmelón de fu jardín , que hizo abrir el cuerpo á catorcePages , para saber quien le haviacomido. Y Othon Anto-nio", Duque de Urvino , mandó quemar vivo un criado su-yo , solo por haverse descuidado en despertarle á la horaseñalada.
3 i Son mas también en el numero los trabajos de losPoderosos. Quanco mas avulra e! cuerpo de un hombre,tanto mas tiene donde le hiera el enemigo ; y quanto ma-yor es la amplitud de la Fortuna , tanto mas hay donde hie-ra la adversidad. Son los ricos torres elevadas , y los po-bres chozas humildes : y e! rayo mas veces descarga en latorre su furia, que en ia choza. Uno de los mayores malesque hay en lo temporal, si no el mayor de todos , es la sa-lud quebrada ; como el mayor bien, la salud robusta. Y notiene duda , que en igualdad de temperamento, mucho massano es el pobre , que el rico: porque este con los exces-:sos fe extraga la salud ; y aquel se la conserva con su sobrie-dad. Qué le Valdrán al poderoso , doliente de la gota (en--fermedad , que rara vez acomete álos pobres) todos fustesoros , si no puede con ellos remediar el mal, ni aun con-seguirse algún sincero placer ? Pues mientras dura el insul-Tqm. I, E to.