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fin violencia. En su propria docilidad tienen la miel, queendulza qualquier azibar. Son de tan buena condición,quecomo no les fáltelo preciso , están contentos en qualquie-ta estado. Tienen la rueda de el animo concéntrica á larueda de la Fortuna. Voltee esta como quisiere , con lamisma facilidad voltean ellos. Consigo llevan la Fortuna,de qualquier modo que rueden. No puede negarse , que deestos genios hay pocos ; pero se debe con fe star , que estosfon los verdaderamente felices. Y solo pueden serlo maslos Santos : porque estos , ó están, fuera de la rueda , 6colocados en el centro de ella : de modo , que fus vueltas,ni los levantan al orgullo , ni los precipitan al despecho.
§. XII.
r 5 x T'Xlximos qnales fon los absolutamente felí-1 3 ees. Pero quienes fon los absolutamenteinfelices? Aquellos cuyo destino los - condeso á un lina-ge de vida contrario a su genio. La violencia , que fehace á la inclinación , es continua ,~y assi es continuo eldisgusto.-Lo que para otros fuera dulce , para ellos esamargo. Es cierto , que la fortuna , sin añadir 'bienes, pu-diera hacer los hombres mas dichosos. Nq; tenia esto mascosta , que permitirles permutas dé Empleos , y Estados.De aquí dependen las envidias reciprocas de muchos , fintener nada que envidiar. Mira el Paxarillo desde la jaulacon envidia ala piedra j que vá subiendo libre por el ay re»y á la piedra le es mas violento este ascenso , que al Pa-xaro su clausura. Mira con envidia el humilde al que vbadorado en el Solio ; y este se está consumiendo , porqueno goza la libertad de el humilde.
y 2 A estos los hace infelices la Fortuna. Otros hayque lo fon por fu propria naturaleza. Aquellos , digo , queen fu proprio genio tienen mayor enemigo : unos hom-bres descontentadizos , que con nada están satisfechos: quesiempre fe fastidian con lo que de presente posteen : queaunque vayan mudando Fortunas , les sucede lo mismo- que