Discurso Qümltó. 107
lar las que se cometen contra la Dignidad. Mostrábase, 1dicen , muy desinciiaado al manejo público , y aun ineptopara el govierno , á fin de que los Cardenales le eligies-isen ,sobre el supuesto de que en su Pontificado ellos lohavian de mandar todo. Mas creíble es, que fuelle este undesengañado, y cnerdo retiro de quien, por no tocarle etWtonces la vigilancia íobre el publico , cuidaba solo de síproprio. Fingíase , dicen , postrado de los años , y de lasdolencias , porque los Cardenales , adivinando un Ponti-ficado breve , eíperassen presto otro Conclave. No creoesta Política (por mas que me digan) en los Señores Ca»denales, que cantas veces eligieron Papas robustos, y aunno pocos mozos , quando en aquella edad hallaron la marduréz de la senectud. Y por otra parte Sixto , que haviapastado una vida trabajóla , y tenia sesenta y qnatro años,quando subió a la Silla , es verisímil que estuviefle muyquebrantado. Si después mostró mas robustez , feria por-que cargándose de la gravissima obligación que tenia , feesforzarla extraordioariamente para cumplir con ella.Fuera de que a este fin , dice el citado Leti, que tomabamas copioso, y generoso alimento , ai si en la comida , corino en la bebida, siendo Papa, que siendo Cardenal.
48 Con gusto me he detenido en el elogio de estehombre singular, que siempre fue objeto de mi admira-ción, porque no todos le hacen la justicia que deben. Y decamino daré aquí una cordialissima enhorabuenaá la Re-ligión Seráfica , de haver producido en la persona de estePontífice, y en la de el Cardenal Cisneros dos Políticostan grandes, que en mi sentir no los tuvo mayores ja-más el Mundo ; aunque ni a uno , ni á otro faltaronémulos , que quisiesten deslucir parte de fus glorias. Encuyo assumpto , lo que mas admiro es , que un juicio tancabal como el de Don Antonio de Solis , en el cap. 3. defu Historia de México pintaste defectuosa la Política deaquel gran Cardenal; bicn,qiie colmándole por otra parrede altos elogios. Mas justicia le hacen los Aurores Estrali-geros: singularmente el Señor Flechier, Obispo de Nimes,que escribió djscrftissimatnente fu vida , como de un' He-