Discurso Sexto. i 69
niebla en el aposento, se padece el mismo daño, y en elmismo grado, que estando fuera de techo: lo que muchasveces he experimentado. Lo mismo digo de los vientos,que incomodan en algunos Países, como el Oriental, y elMeridiano: pues tiendo cierto , que aun en un quarto biencerrado » donde no entra el menor soplo , o es tan pocolo que entra , que no lo percibe el sentido , se siente la mis-ma indisposición, que si fe caminara por un páramo,se in-fiere, que lo que hace el daño,es la mixtura de algunos cor-púsculos seitilifuimos, acaso minerales , que en virtud de futenuidad , se introducen en todas partes , burlando qua^lesquiera precauciones.
H. X.
36 ^concluiremos este Capitulo con algunas adver-V j cencías , que miran á borrar ciertas erradas
observaciones populares , en materia de Régimen , tan in-troducidas , que justamente podremos llamarlas errorescomunes.
3 7 Algunos toman por regla de fu régimen á este ,02aquel individuo, que portándose de tal, o tal modo , viviómucho tiempo con salud constante. Es error. Lo primero:porque , como yá fe advirtió , el régimen que para uno esmuy bueno,para otro puede ser muy malo.Lo segundojpor-que con qualquier genero de régimen se hallarán unos queviven mucho , otros que viven poco. Unos viven muchosin probar vino toda la vida; otros casi sin probar la agua.Unos comiendo tolo un genero de manjar con templanza?otros comiendo de todo sin escrúpulo. Unos usando decosas calientes; otros de frescas. El difunto Marqués deMancéra, haviendo hecho toda la vida fu principal pastodel chocolate , tan adicto á él, que ni aun en las fiebres leabandonaba , vivió ciento y ocho anos. Otros , que quie-ran seguir este rumbo ,no llegarán á los quarenca. Ciertasmente á los mas será perniciosa.
¿’S La practica de colocar la alcoba donde se duermeen la parte mas retirada del edificio , á fin de defenderla
de