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u Aunque hemos impugnado hasta aquí los ma-lignos instuxos de los Eclipses en quanto dependientes decausa physica , conviene á saber de la frialdad que puedeocasionar la ausencia de la lúa de los dos Astros , no fepiense por esto, que los Astrólogos no introducen tambiénen esta materia los soñados preceptos de la Judiciaria. Ha-ce mucho al cafo , segun la doctrina, para determinar, va-riar , ó modificar el inftuxo de la causa physica, la Casa ce-leste donde sucede el Eclipse : también la positura de iosdos Luminares en este , ó en aquel Signo , con otras cofasá este tono ,cuya impugnación omitimos; porque quantofe ha dicho arriba contraía Astologia Judiciaria sobreser sus preceptos absolutamente arbitrarios, fin funda-mento alguno, ni de razón, ni de experiencia , es adap-table al assumpto presente.
12 Depóngase , pues , el vano miedo de estos fatalesefectos, que, á Dios te la depare buena , nos pronosticanlos Almauaquistas , han de durar por tantos , o tantosaños: A Stgnis Cali no lite metuere , qua timent Gentes,Clama Dios por Jeremías. No temáis , como los Genti-les , las señales del Cielo. Este Texto desengaña general-mente de la vanidad de la Judiciaria. Pero parece quecon alguna particularidad se puede aplicar á relevarnos¿el susto, que nos introducen los Astologos con fus imaíginarios efectos de los Eclipses. Y dele también pordicho esto para los Cometas, de los qualesvamos á hablarahora.
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