Discurso Décimo, . ¿2 j
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§. IV,
• Az T OS Astrónomos modernos, bien desnudos de'
I . ei supersticioso temor , que posseía ¿Cardanjno, y á otros de los pastados siglos , tan lexos están de te->net miedo a los Cometas,que antes desean repetidas apa-:ricíones suyas,para repetir sobre ellos fus Observaciones:especialmente , después que el esclarecido Cassini pufo enplanta la plausible Opinión de que no fon los Cometaspastageras llamas, que en pocos dias fe reducen á cenizas?si constantes antorchas , que con los demás Astros fueroncriadas al principio de el Mundo,
14 De hecho esta opinión , la qual no debe consideararse nacida » sino resucitada en nuestros dias : pues fe ha-*Ha , que el famoso Astrónomo antiguo Apolonio Mindia-no havia dado yá en el mismo pensamiento} y Plinio ma-nifiesta , que no pocos en fu tiempo eran del mismo sen-tir : Sunt qui & h<tc sydera perpetua ejje credant , suoqueambitu iré;sed non nist reliáta d Solé cerní. (iib.2<cap.i 5,)Digo , que esta sentencia se halla oy assistida .de una granVerisimilitud , en fuerza de las ingeniosas, y solidas conje-turas, con que la estableció el citado Cassini} sin que obs-ten contra ella, ni la aparente rectitud del movimiento delos Cometas, ni los largos periodos, que, á distinción delos demás Astros, efperattsus apariciones. Pues uno , yotro fe compone muy bien, suponiendo, como quiere esteAncor, que el Cometa gyire en un circulo de dilatadísima 1circunferencia, y sumamente excéntrico al Oibe de laTierra, Es claro, que en este systema , estando proporciounada a nuestros ojos solo una. pequeña parte del circulopor ^londe discurre el Cometa,, sus apariciones no debenser.ftequentes , lográndose fu vista solamente en aquestaparte del circulo , que por mas cercana á la Tierra fe hacevisible,y perdiéndose en tódoel resto; de su gyro , por ale-garse á ienmensa distancia. El movimiento también debeser sensiblemente recto, aunque real, y mathemacicamenteTotn. I. ' V1 e§