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Tomo primero.
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Discurso XI. 2

Los los animales i porque el numero septenario de loíaños el mismo es en su entidad en el hombre , que en losLemas; y assi havla de ser et mismo en la virtud ; lo quales contra la experiencia : pues la aptitud para la genera-ción, el estado de las fuerzas, el termino de la vida, tienenya mas largos, ya mas breves plazos en diferentes brutos,fin arreglarse á la serie de los septenarios. Lo segundo : Lamuger se considera apta para el matrimonio á los doceaños ; y assi, faltando aquí el septenario , se alterará en lorestante toda la serie. Lo tercero : Ni en los hombres fearreglan las mutaciones expressadas á los septenarios. Elbozo,en los mas, no apunta hasta los quince , ó diez y seisaños de edad. El rostro en muchos fe llena de barba,y cre-ce el cuerpo á la debida altura antes del veinte y uno.To-do el aumento de fuerzas fe logra en todos antes del trein-ta y cinco. La misma objeción fe puede hacer en todo lodemás. Lo quarto : En esta cuenta no fe hace computo delos nueve meses , que el hombre está en el claustro mater-no : y debiera hacerse, segun buena razón , si para señalarAños Climatéricos huviesle razón alguna: pues el hombre,á pocos años después de fu generación, empieza á vivir, ysegun las observaciones de los Médicos ; aunque Aristóte-les retarda algo mas la animación. Lo quinto: Si las muta-ciones observadas en los cinco climatéricos primeros pro-baste n algo al intento , probarían , que estos climatéricosfon faustos, y propicios ; no infaustos, ó adversos , comocomunmente fe piensa: porque las mutaciones señaladas,fon á mejoría, ó aumento del hombre; no á diminución,ódecadencia.

§. III.

8 A I^ñstueel Vulgo solo señala por dimareri-!

coslos años septenarios, entre los Auto-res, que trataron de esta materia, hay ranea variedad , queella sola es una gran prueba de que fundó esta opinión elantojo , y la conserva la inadvertencia. Los que añadená los septenarios los novenarios, fon muchos: en cuya

sen-