Band 
Tomo tercero.
JPEG-Download
 

lynce; ni el gusto mas delicado; por más que lae'íñidáíídhprocure á tiempos embarazar fu curso , 6 arrojarle polvo,para hacerle menos lucido. Pero en los entendimientoscomo en la tierra , hay venas tan nobles , que no da golpoel discurso áque no responda un diamante fino ; havien»,rdo otros minerales tan infelices , que es menester revól-ver mucha tierra , y toscos inútiles peñascos * para encon-trar algo digno de estimación,

Cdnfiesl'o, que Criticaran universal en menores talen-tos ‘ fuera ocupación muy arriesgada. Son muchos , muyvarios , y muy recónditos los puntps que decide , Histo-ríeos , Morales* Políticos, Theologísos , Philosoficos , entoda la extensión que admite esta voz Philosofia, Y de-cidir una causa sin comprehenderla , no se mira con el res-peto de sentencia , sino con indignación de audacia ; queaunque deleyte por lo mucho que murmura , desagradapor lo poco que enseña.

Es también indispensable en la Critica, no apasionar-se por ningún Autor de quantos tratan las materias. Conque no siendo parcial de alguno, todos le juzgan enemigo.Como si fuera aversión á los Aurores notarles algunos des-cuidos. Pero es fatal la passion humana ázía los partosde fu entendimiento , juzgándolos muy perfectos, aunquQen realidad sean unos monstruos:

Qui velis ingenio cedere , rarus erit,

Pero el Autor de esta Critica evita con gallardía , y des-treza estos , y otros escollos en el dilatado mar de erudi-ción , que navega. No hay rumbo que le fea menos fami-liar,ó peregrino. No hay seno en que no descubra muchosfondos. Huye las hinchadas olas de la passion. Se apartade los peligrosos Bajíos de Invectivas, y dicterios , llevan-do siempre en la mano el timón de la prudencia , y la sen-da de la razón. Pone únicamente la proa , y la aguja alnorte de la verdad , y á la enseñanza común. Si el Sep-tentrión respira á veces los ay res pestilentes de fus errores,abate religiosamente las alas de fus discursos , y arroja las

b 2 fie-