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Salud a dó* re
§ V.
1 6 TT'Inalmente digo , que ni curan los SaludadoresJf* por pacto con el demonio. Pruebo lo prime-ro esta conclusión con un argumento legal. De nadie fedebe , ni puede creer que tenga pacto con el demonio, sinque haya prueba constante de ello; pero es assi que no haytal prueba, respecto de los Saludadores ; luego no fe debe,ni puede creer que estos curen por pacto con el demonio.La mayores clara , porque fe baria una graviísima injuriaen atribuir , al que fe supone reo , un delito tan atroz sinbastante prueba. La menor también es cierta , y constarámanifiestamente de lo que diremos luego , y de la solución,de los argumentos.
17 Refponderáfeme acaso , que el pacto es implícito,e ignorado de los que obran con él, los quales, como gen-te rustica,no distinguen quales prácticas fon supersticiosas^y quales no. Pero esta solución no ha lugar, porque los Sa-ludadores por lo común fon examinados , 6 por los seño-res Obispos, o por el Santo Tribunal: por consiguiente, si.en fu practica hallassen alguna circunstancia supersticiosa,los desengañarían, y aun les prohibirían debaxo de gravespenas el exercicio. Fuera de esto , ellos mismos saben quefe duda , si curan en virtud de pacto , porque esta duda feles propone á ellos frequentifsimamente por otros hom-bres. Por tanto deben consultar á hombres doctos,que losdesengañen, y si no lo hacen,yá su ignorancia es culpable,y deben ser castigados , como si á íabiendas ufasten de pac-tó. Para no imputarles , pues, tan atroz delito, yá que he-,inos visto que no curan tampoco por virtud natural, ni di-vina , ro queda otro recurso, sino decir que ion unos em-busteros , que pok la misera ganancia fingen tener una vir-tud curativa , que no tienen : pues aunque este también esdelito , es mucho menor que el otro ; y entre dos delitosdesiguales, siendo preciso aslentir i uno de ellos, sin masprueba para uno, que para otro , la caridad, y la justicianos obligan á creer el menor, ,
Pro*
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