Discurso Decímo. Lr/
Taradoxas Matbematicas explicamos este phcnomeno ; dómodo , que computado todo , mucho mas tiempo gozan,la luz del bol los pueblos Septentrionales que los que vi-ven en las Zonas templadas,o en la Tórrida, Y assi,io qu^fe dice de la igual repartición de la luz en todo el Mundcqaunque íe da por tan assentado, no es verdadero-,
10 Nosotros vivimos muy prendados de los alimert*tos , de que rilamos ¿ pero no hay Nación, á quien no su-ceda lo mismo. Los Pueblos Septentrionales hallan rega-ladas las carnes del oslo , del lobo, y el zorro : Los Tarta*ros la del caballo: Los Árabes la del camello : Los Gui-neos la de! perro , como ai si mil mo los Chinos ilos qualesceban los perros, y los venden en los mercados, como acálos cochinos. En algunas regiones del África comen Mo-nos, Cocodrilos, y Serpientes. Scaligero dice , que en va-rias partes del Oriente es tenido por placo tan regalado elmurciegalo, como acá la mejor polla.
11 Lo mismo que en los manjares , sucede en todo lo'demás;, o ya que lo haga la fuerza del habito , 6 la propor-ción respectiva al temperamento de cada Nación, o que lascofas de una tniitua especie en diferentes Países tienen di-ferentes. calidades , por donde fe hacen commodas, b i íl-eon, modas , cada uno. íe halla mejor con las cofas de futierra , que con las, de la age na; y aísi le retiene en ella estamayor conveniencia suya ; no el supuesto amor de la Pa*tria.
12 Los habitadores de las Islas Marianas, ( llamadasassi ,, porque la señora Doña Mariana de Austria embidMissioneros para fu conversión) no tenían, uso ,ni cono-cimiento del fuego. Quien di vera , que este elemento noera indispensablemente necestarlo á la vida humana, ó quQpudiesse haver Nación alguna T que pastaste sin el ? Sin em-bargo aquellos Isleños,sin fuego vivian gustosos,y alegres.No sentían su-falta » porque no la conocían. Raices , fru-tas , y peces crudos,eran codo fu alimento ;y eran mas sa-nos , y robustos , que nosotrosnde:modo, que era regular,entre ellos vivir hasta cien años..
Es poderosiísima la fuerza de la costumbre para